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Esencialmente humano

El estrés emocional favorece la aparición de enfermedad de Alzheimer

Las personas mayores que experimentan con frecuencia emociones negativas como estrés, depresión y ansiedad son más proclives a tener Alzheimer que aquellas otras que se toman la vida con mucha más tranquilidad. Así se deduce de un estudio que incluyó 797 sujetos, con una edad media de 75 años, valorados anualmente durante un período de cinco años que trató de investigar el nivel de estrés de cada uno de ellos. En este tiempo, 140 individuos de la muestra desarrollaron síntomas de Alzheimer. En 57 de ellos se realizó autopsia y se comprobó definitivamente que padecieron tal enfermedad.

Se trataba de probar la teoría de si el padecer angustia o dificultades psicológicas abre el camino para que aparezcan síntomas de Alzheimer (ya se sabe que las lesiones en el cerebro están presentes muchos años antes de que las manifestaciones se hagan ostensibles). El estrés crónico induce alteraciones en el hipocampo, la región del cerebro responsable de la memoria y el aprendizaje. Las personas mayores que se estresan facilmente pierden memoria episódica de hechos y circunstancias recientes, síntoma enormemente característico del inicio de Alzheimer. Estos datos tienen bastante importancia porque las consecuencias de este estrés patológico pueden ser evitadas con medicamentos antidepresivos lo cual no quiere decir que esté justificado el empleo de estos fármacos para prevenir el Alzheimer.

En resumen, el estrés emocional es un factor que contribuye a que se inicien los síntomas de Alzheimer pero no es la causa del mismo. Sin embargo, el dato es lo suficientemente importante como para prestar atención médica y psicológica a las personas mayores que, con razón o sin ella, sufren tal tipo de estrés.

 José Manuel Martínez Lage,
Profesor Honorario de Neurología
Universidad de Navarra
Correo electrónico: jmmarlage@unav.es

Las Causas de la Depresión.

Por Francisco Javier Martínez Ruiz ©: Médico, Epidemiólogo, Microbiólogo, experto en Medicina Holística y Psicosomática. Colaborador con el Padre César Fernández de la Pradilla.

A modo de simplificación y guía, podemos señalar que la Asociación de Psiquiatría Americana considera que una persona (no drogada ni que acabe de perder a algún ser querido) presenta formas mayores de depresión si presenta ininterrumpidamente durante mas de 14 días al menos 5 de los siguientes síntomas (al menos 3 para las menores):

  1. Pesar, tristeza o ánimo deprimido la mayor parte del día (a veces irritabilidad en niños o adolescentes);
  2. Disminución importante del interés en la mayoría de las actividades diarias;
  3. Aumento o disminución importante del apetito;
  4. Insomnio o sueño excesivo;
  5. Agitación (evidente por el modo de frotarse las manos) o lentitud de movimientos;
  6. Cansancio inexplicable o pérdida de energía;
  7. Sentimientos de inutilidad o culpabilidad;
  8. Indecisión o capacidad disminuida para pensar o concentrarse;
  9. Pensamientos recurrentes de muerte, abandono o suicidio.

En niños y adolescentes la sintomatología se hace mas enmascarada y puede cambiar: «Posicionamiento» en el ambiente familiar y académico, absentismo/fracaso escolar, trastornos del esquema corporal y de la alimentación, fugas, mentiras, hurtos, promiscuidad, consumo de tóxicos y conductas parasuicidas, etc. son manifestaciones típicas de la depresión en menores de 25 años. La irritabilidad puede sustituir al ánimo deprimido.

En los pacientes afectados (y también en sus amigos y familiares) la depresión merma la cantidad y, sobre todo, la calidad de la vida. Aumenta el pesimismo, la hipocondría, la desesperanza; y disminuye el flujo de pensamientos y acciones, la autoestima, el cuidado e higiene personal, el impulso al reto, a la aventura, a la búsqueda de soluciones, a las relaciones, al goce y al líbido. Además del sufrimiento, aislamiento e incapacitación que produce acarrea un importante riesgo vital: muchas enfermedades, accidentes, deterioros familiares, fracasos escolares y despidos laborales pueden atribuirse directa o indirectamente a la depresión; un 15% de los depresivos recurrentes mueren oficialmente por suicidio cada año en los Estados Unidos, lo que representa un número de muertes similar a la que produce el SIDA. La depresión, en sí misma, es un suicidio ralentizado, como una muerte en cámara lenta. Aunque nuestro cuerpo sigue funcionando (mas lentamente, por cierto), nuestra alma ha perdido su Sol, o yace en completas tinieblas.

En muchos casos, la gran mayoría, se puede comprobar que la depresión está precedida por un periodo de «impactos» y estrés demasiado intenso, duradero y/o repetido; en otros casos, los menos, no se ha podido comprobar, lo cual no significa que no exista, quizás indirecta o mediatizamente, proviniendo de niveles distintos a las emociones conscientes.

Estos impactos estrasadores pueden ocurrir en cualquiera de los biontes y planos de manifestación, aunque los mas vulneradores suelen ocurrir en los individuos y sus familias, así como en los planos instintivo-emocionales. En cualquier caso. el verdadero «derrumbe» depresivo se produce cuando el cuerpo intelectivo y teologal del individuo ha sido por fin bloqueado.

Los impactos estresadores suelen provenir de pérdidas, miedos, fustraciones instintivas y, en general, choques emocionales ante los que el individuo cree que nada se puede hacer. Numerosas observaciones y experimentos demuestran que cuanta mas juventud, sensibilidad, soledad comunicativa e indefensión subjetiva tenga el individuo frente a lo que le golpea emocionalmente y le estresa, y cuanto mas inesperados, instintivos, duraderos y repetitivos sean dichos impactos... mas propenso a la depresión será el resto de su vida y mas graves y petinaces serán las formas depresivas en las que caiga el afectado.

Aunque el objetivo último a restablecer (¡o a inaugurar!) es la esperanza, la confianza y la volición del individuo, es decir su cuerpo causal (teologal), normalmente debe seguirse un orden reparativo ascendente, que empieza en lo físico (técnicas de relajación, masajes y ejercicios, balnearios y contacto con la naturaleza, magneto/helio/cromoterapia, musicoterapia, yoga físico y de la respiración, risoterapia, etc.) y en lo químico (oligoterapia, Sales de Schuesler, adecuación muy cuidadosa y experta de la medicación, especialmente de los psicofármacos, de los que el paciente normalmente se ha hecho dependiente), prosigue en lo biológico (fitoterapia de drenaje, de estimulación hormonal, ya sea africana, china, ayurvédica, etc.), sigue en lo etérico (homeopatía, radiestesia, oberbach, terapias sanacionales, etc.), continúa en lo emocional (flores de Bach, gemoterapia), atiende después a lo intelectivo (terapia cognitivas, PNL, etc. que, en ocasiones, requieren apoyos en terapias de «regresión») y finaliza por lo causal (terapia existencial, de «peregrinaje interior», yogas superiores y técnicas de meditación; y, especialmente, restitución de la dignidad y de las virtudes morales, como la verdad, la justicia, la solidaridad, etc. sobre todo las teologales (fe, esperanza y amor del individuo hacia si mismo y hacia su entorno).

 

Hablando de sexo con ellos

Hablando de sexo con ellos

Articulo de la web parenting.com traducido por José Goyo

Qué pueden entender los niños, año a año

Edades 2 a 3: Las palabras correctas para las partes del cuerpo privadas, como el "pene" y "vagina",

Edades 3 a 4: De donde viene un bebé. Pero no entenderán todo los detalles de reproducción—un simple "Mamá tiene un útero dentro de su estómago dónde usted vivió hasta que fuera suficientemente grande para nacer” esta bien.

Edades 4 a 5: Cómo nace un bebé. Mantenga la respuesta literal: "Cuando estabas listo para nacer, el útero lo empujó fuera a través de la vagina" de Mamá.

Edades 5 a 6: Una idea general de cómo los bebés son hechos. ("mamá y Papá lo hicieron".) O si su niño exige más detalles: "Una célula diminuta dentro de Papá llamado esperma unida junto con una célula diminuta dentro de la Mamá llamada un huevo."

Edades 6 a 7: Una explicación básica de la relación sexual. Usted puede decir, "La naturaleza [o Dios] creó cuerpos varón y hembras para encajar juntos como los pedazos del rompecabezas. Cuando el pene y la vagina se encontraron, la  esperma, como los renacuajos, nada a través del pene y hasta el huevo." Explique lo que usted piensa sobre el sexo y relaciones. Por ejemplo: El "sexo es una de las   maneras de mostrar el amor por nosotros.

Edades 8 a 9: Ese sexo es importante, es algo qué su niño probablemente ha recogido de los medios de comunicación y sus compañeros. Un niño a esta edad puede ocuparse de una explicación básica en casi cualquier tema, incluso la violación. ¿("Recuerda cuándo nosotros hablamos sobre el sexo como parte de una relación amorosa? La violación es cuando alguien le obliga a otra persona a que tenga el sexo, y eso es equivocado".)

Edades 9 a 11: Qué cambios pasan durante la pubertad. También esté listo para discutir o aclarar los temas relacionados con sexo que su niño ve en las noticias.

Edad 12: Ahora, los niños están formulando sus propios valores, así que mantenga en un buen contexto la información que de vez en cuando su niño está consiguiendo. Pero evites los excesos de información o las eliminaciones.


 

Cómo superar la dilación

 

"¿Por qué simplemente no Puedo hacerlo?”
 
Cómo superar la dilación

Basado en una Clínica de coaching con Sharon Juden en  EL CLUB DE EXCELENCIA DE  HERRAMIENTAS MENTALES PARA SU CARRERA.    TRADUCIDO POR José Goyo

 

¿Cuántas veces se ha preguntado “Por qué simplemente no puedo seguir y HACERLO?” siempre encuentra algo más interesante que hacer o se queda mirando fijamente una hoja de papel en blanco… Usted se hace de nuevo la pregunta, para sólo seguir en absoluto sin respuesta La próxima vez, usted se dice, me organizare bien, estaré más motivado, pero de algún modo la próxima vez resulta estar como todo las otras veces… 

Dilación es un problema demasiado común. Si está teniendo problemas para empezar, o terminar

o se tranca en el medio, en alguna parte, es de hecho muy frustrante.

 

  • ¿Por qué? ¿Qué me está deteniendo?

Como en cualquier problema que usted podría tener, necesitamos mirar los sentimientos que se generan al pensar sobre el problema. ¿Teme que podría fallar, o quizás incluso teme que usted podría tener éxito?

 

  • ¿No puedo? ¿Estoy en el marco mental equivocado  para empezar (o termina) esta tarea?

¿Se está sintiéndose desmotivado o aburrido ante la perspectiva de tener que hacerlo? ¿Es el momento equivocado? ¿Siente que no puede hacer el trabajo; le falta bastante experiencia o información para hacerlo adecuadamente?


  • ¿Me siento inadecuado? ¿Me falta creencia y confianza en mí mismo para hacer el trabajo?
  • ¿Tengo todo claro sobre las tareas?


Quizás no pueda tener una visión completa del asunto y cómo esta tarea en particular se ajusta a tus deseos y metas. Quizás usted se hunde en planes: piensa, planea, hace notas, pero no sabe qué hacer realmente.


  • ¿Están claras mis prioridades?

 
¿Usted está mezclando problemas importantes con urgentes y poniendo sus prioridades en el lugar Equivocado? ¿Está haciendo muchas otras tareas pero no está haciendo lo que usted realmente debe estar haciendo en este momento?



  • Ejercicio- ¿Por qué se atrasa todo?


Considere cada uno de las preguntas nombradas arriba, y haga una tormenta de ideas sobre las razones por las cuales usted está aplazando todo. Piense sobre las razones prácticas y cómo se siente sobre esta tarea.

Una vez apuntado todas sus razones, identifique cualquier bloqueo específico. Éstos son recursos, información que usted necesita recoger de otras personas, investigación que usted necesita hacer, y así sucesivamente. Todos éstas son cosas que usted necesita rápidamente para la acción o seguirán teniéndolo aguantado. Escoja algo que usted va a poner en acción hoy-tendrá la satisfacción de saber que ya ha dado un paso en la dirección correcta.


  • Tácticas para demoler la dilación


Son las muchas razones por qué usted podría estar aplazando sus acciones, y una vez usted actué sobre los bloqueos específicos, está por todas partes asegurándose de tener el estado mental correcto y el acercamiento. Así que veamos algunas de las maneras de lograr esto:


  • Tome un primero paso adelante


A veces sentimos que hemos mordido más de lo que podemos masticar. Una de las maneras más eficaces de superar ese sentimiento es hacer algo (algo realmente) simplemente para continuar. Escoja algo que usted sabe que puede lograr y hágalo, felicítese y entonces siga a la próxima tarea.

 

  • Conozca sus metas y motivación

 
Aplazamos las cosas porque nosotros no tenemos una visión clara de lo que queremos. Cuando su meta está clara, esto impacta su energía nivela su motivación y naturalmente su rendimiento.

Usted necesita estar muy claro sobre lo que usted quiere lograr y cómo esto lo beneficiará. Una vez usted ha establecido una base positiva, usted tiene más influencia entonces para incitarse a la acción. Si usted sabe cómo algo va a ser de beneficio para usted, más probablemente entrara en acción.

 

  • Establezca sus fechas topes

Todos necesitamos fechas tope. Si usted no tiene un punto final específico en la mente, usted probablemente este mas lejos de lograrlo. Tenga bien claro de antemano cuando una tarea particular necesita ser hecha, y entonces trabaje desde esa fecha en reverso identificando los pasos necesarios y menores que llevan finalmente a la meta principal.

  • Enfóquese en lo que es importante (en lugar de lo urgente)

En vez de desviarse en muchos asuntos percibidos como urgente, recuerde que son las tareas importantes lo que lo  acercan a su meta.

Cuando organiza el trabajo de manera que cuadre con todas sus fechas tope, usted será más eficaz, y por consiguiente lograra mucho más. Usted también estará probablemente más tranquilo y todo será más fácil a su alrededor, porque no está rebotando de una crisis a otra. Y esto significa que usted podrá bien tratar con las situaciones verdaderamente urgentes cuando ellos se presenten.

  • Escúchate

Cada uno de nosotros tiene un reloj del cuerpo único y una curva de concentración. Al hacer coincidir su tarea con el momento correcto del día, y cómo está sintiéndose, puede tener un impacto grande en su efectividad. Escoja manejar las tareas más exigentes cuando su energía natural está en su más alto nivel, y conseguirá hacer más en menor tiempo. Si usted piensa más creadora y concisamente por la mañana, planea entonces sus tareas creativas de igual forma.

  • Reconozca sus logros

Muy importante después de lograr cada paso hacia su meta, toman tiempo para reconocerlo, felicítese, para haberlo logrado. ¿Usted lo haría por un amigo o colega, entonces por qué no lo hace para usted? Es motivante; le hace sentirse bien consigo mismo. ¡Y cuando usted cree que usted puede lograrlo realmente, y que quiere hacerlo, usted habrá desterrado la dilación, por siempre!

 

 

Pildoras

Cuando estamos ante "situaciones de éxito o fracaso, los humanos hacemos interpretaciones sobre las causas del porqué se dio el hecho en cuestión. Tratamos de entender lo ocurrido buscando explicaciones causales. Pues bien, esta manía de los seres inteligentes es un arma de doble filo que, mal utilizada, puede producir heridas a nuestra autoeficacia.     Veamos un ejemplo de cómo una situación de éxito en un examen puede ser interpretada de distin­ta manera por dos adolescentes que utilizan estilos atribucionales opuestos. El adolescente uno dice:"Realmente había estudiado mucho. Si estudio así durante todo el tiempo, me irá bien en los otros exámenes y probable­mente en la universidad". El adolescente dos dice: "El examen estaba demasiado fácil, los otros exámenes no creo que sean así. Siempre son más difíciles".

El adolescente uno atribuyó el éxito a sí mis­mo, a su esfuerzo y perseverancia en el estudio. Más aun, interpretó que el éxito se reflejará en otras materias y será duradero en el tiempo. Conclusión: el éxito depen­dió de él. El adolescente dos atribuyó su éxito a factores externos (la facilidad del examen). Pensó que en el fu­turo los exámenes no serán tan fáciles. Conclusión: el éxito no dependió de él, sino de la escasa dificultad del examen. El primer adolescente se motivó a seguir ade­lante y a confiar en si mismo. El segundo no confió en sus capacidades. El primero fortificó su autoeficacia. El segundo le dio un duro golpe.Los estilos atribuciónales son las tendencias idiosincrásicas que utilizamos los humanos para explicar la propia conducta, o la ajena. Las personas que utilizan un estilo atribucional pesimista y negativo se sentirán responsables de los fracasos pero no de los éxitos. Por su parte, la gente que hace uso de un estilo atribucional racional, optimista y positivo, tenderá a evaluar la situa­ción de manera objetiva y se hará responsable de los fracasos o los éxitos, si realmente es así. El estilo atribucional irracionalmente optimista es tan malo como el pesimista, debido a que el sujeto también distorsionará la realidad, se atribuirá todos los éxitos y le echará la culpa del propio fracaso a los demás. Su autoeficacia no crecerá adecuada­mente sino que se inflará como un globo hasta reventar. Salvar la autoeficacia y el autoconcepto a costillas de otro, o negando la verdad, no es una salida sana para tu integridad psicológica. Quererte a ti mismo es hacerlo, por sobre todas las cosas, de manera honesta.

Por lo tanto, si te echas la culpa de todo lo malo y no tienes en cuenta tu contribución a lo bueno, tu autoeficacia se verá afectada.Te dirás:"Soy un fracasa­do". Si nunca aceptas tu responsabilidad en lo malo, y piensas que todos los éxitos dependieron exclusivamente de ti, tu autoeficacia crecerá en falso. Te dirás: "Soy Supermán’".Y como de hecho no lo eres, es esperable que te estrelles violentamente contra la realidad.

Emmet Fox

Control sobre su propia vida

El hombre controla su propia vida. La Biblia dice que Dios le ha dado "dominio sobre todas las cosas", lo cual es cierto cuando el hombre comprende la Verdad; y la Verdad es que sus condiciones exteriores -su ambiente- son la expresión de su mentalidad y nada más.

No son la causa; son el efecto. No vienen primero, sino que siguen. Uno puede cambiar sus pensamientos y sus sentimientos, y entonces las cosas exteriores cambiarán para concordar; sin duda, no hay otra manera de funcionar. Tú no eres feliz porque te sientas bien. Te sientes bien porque eres feliz. No tienes fe porque las cosas marchen bien. Las cosas marchan bien porque tienes fe. No estás deprimido porque se te haya presentado un problema, sino que el problema se ha presentado porque antes has perdido tu comprensión de la Verdad.

El secreto de la vida, pues, consiste en controlar tus estados mentales; si lo consigues, todo lo demás vendrá. Aceptar la enfermedad, los problemas y el fracaso como males ineludibles, y quizá inevitables, es tonto, porque es esa misma aceptación la que mantiene la existencia de esos males.

El hombre no está limitado por su entorno. El hombre crea su entorno mediante sus creencias y sus sentimientos. Suponer otra cosa es como pensar que el rabo puede mover al perro.

Si has estado pensando que las condiciones exteriores son más fuertes que tú, y que esas condiciones pueden impedir que te manifiestes como era la intención de Dios, dite a ti mismo: "El perro mueve la cola", e inmediatamente revertirás esa creencia.

Dios quiere que tú seas sano, feliz y libre, y tú no puedes aceptar nada menos. Pide que Dios actúe en tu interior -y créelo-y nada te hará retroceder.

¿Quién te impidió que no obedecieras el mandato de la Verdad?

Emmet Fox

Pildoras

La percepción de incontrolabilidad

La imposibilidad de modificar un evento aversivo desarrolla depresión y desconfianza en sí mis­mo. De manera similar, una historia de fracasos que es­capen al control del sujeto producirá la percepción de incapacidad, si no se sigue intentando el éxito. La expe­riencia de incontrolabilidad tiene un efecto demoledor sobre la conducta de lucha en personas poco persisten­tes.

La percepción de incontrolabilidad en momentos aversivos puede producir una baja en la autoefícacia o en la confianza en si mismo. Una mala racha suele ser suficiente para gene­rar sentimientos de insegundad y depresión. De manera similar, si el fracaso se ve como ineludible, sobrevendrán sentimientos de ineficacia que podrán generalizarse a nuevas situaciones.

El sujeto llegará a considerarse inep­to para hallar la solución y aunque ésta se le presente como alternativa viable, descartarla por considerarse él mismo incompetente. Si cobra mucha fuerza, este senti­miento de incapacidad hará que la persona no intente afrontar situaciones nuevas: las evitará. Con el tiempo, no importará qué tanto la nueva situación que deba ser solucionada sea real y objetivamente manejable, se per­cibirá Como incontrolable pese a no serlo.

Será incon­trolable porque el sujeto se considerará incapaz de ma­nejarla: habrá perdido autoeficacia. La percepción de sí mismo comenzará a ser pobre, se sentirá derrotado e incapaz de avanzar por la vida. Su autoconcepto se debi­litará y no se sentirá merecedor de amor. Dejará de que­rerse y respetarse.

Afortunadamente, corno veremos más adelante, este panorama desalentador puede modificarse si decides arriesgarte a enfrentar los problemas. Lo que jamás debes perder es tu capacidad de lucha. Como decía Hermann Hesse:"Para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible".

El punto de control

Las personas pueden ser divididas en internas o externas, de acuerdo con el lugar donde ubiquen el control de su conducta. Las personas internas colocan el control dentro de ellas mismas. Dirán que ellas guían su conducta y que son las principales responsables de lo que les ocurra. Asumen el destino, no como algo dado desde fuera, sino como algo que deben construir por su propio esfuerzo. No suelen echarle la culpa a otros de lo que acontezca con su vida. Desde este punto de vista, son realistas, perseverantes y no tienden a darse por ven­cidos fácilmente. Son personas seguras, aunque si son demasiado "internas" pueden generar un estilo de superhéroes y no medir las consecuencias.

Por su parte, las personas externas creen que sobre su conducta operan una cantidad de eventos y cau­sas que escapan de su control. Piensan que su comporta­miento está gobernado por factores externos a ellas mis­mas, frente a los cuales no pueden hacer nada. Por ejemplo, la suerte, los astros, los ovnis, el destino, etc. Suelen ser personas fatalistas y resignadas ante la adversi­dad. Su pensamiento es ínmovilizador:"Nada puede ha­cerse, así lo quiere el destino’.’, o "Para qué intentarlo". Si esta creencia de punto de control externo es generalizada, verán los intentos de modificar el ambiente negativo como infructuosos, o como una pérdida de tiempo in­útil que a nada conducirá. La mayoría de las veces, actuar con un punto de control externo desemboca en Una baja autoeficacia.

La posición que asuma cada, uno frente al punto de control está regulada por los aprendizajes so­ciales, los modelos y el sistema de valores de los grupos familiares y culturales.

La propuesta no es descartar la fe, sino poner­la al servicio de tu crecimiento personal. Las creencias deben servirte como fuente de motivación y empuje, no como frenos e impedimentos para alcanzar la felici­dad por ti mismo.

Poner la responsabilidad de la propia vida en manos de alguien más poderoso muy posiblemente sea relajante, pero no deja de ser hasta cierto punto humi­llante.

Entregarse pasivamente y capitular ante los obstáculos, porque así debe ser, es un acto de deslealtad con tu persona. No puedes declararte fuera de combate porque "está escrito".Tú eres el que escribe tu destino. Dios te ha dado la tinta y el papel para hacerlo, te ha dado el poder del pensamiento y el don de la inteligen­cia, no para que seas víctima sino triunfador. Si todo lo pones fuera de ti, no podrás tenerte confianza.

Si acaso tienes la tendencia a dejarte llevar por un punto de control externo revisa la creencia, vuélvela más flexible y racional. Si crees en Dios, piensa en él como un asesor o como un padre que respeta la libertad de sus hijos. Si crees en los astros, piensa que ellos se equivocan demasiado. Si tu horóscopo ha salido "malo", desafíalo. Si te lo propones, tendrás un buen día. Las co­sas dependen de ti más de lo que crees.

Resumiendo, si la creencia de control que po­sees es externa, tu empeño en alcanzar Ls cosas que te interesan corre el peligro de debilitarse. O dicho de otra forma peligra tu autoeficacia. Si tienes fe en algo o al­guien, que sea un motor y una fuente de convicción de que eres capaz, no el recostadero de los cómodos. Como dice el refrán: "A Dios rogando y con el mazo dando".

Amor sin palabras

Cuanta felicidad hay en comunicar lo que se siente, aun sin palabras. Esa es nuestra naturaleza esencial