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Esencialmente humano

Auto-ayuda

Proyecto PHIEsencial

Proyecto PHIEsencial

 

 

Anthony Robbins en su libro “Awaken the Giant Within”[1]  dice:

 

“Todos tenemos sueños… Todos queremos creer en lo más profundo de nuestras almas que poseemos un don especial, que somos diferentes, que podemos conmover a otros de una forma particular y que somos capaces de lograr que el mundo sea un lugar mejor. En algún momento de nuestras vidas, todos tenemos una visión de la calidad de vida que deseamos y creemos merecer. Sin embargo, esos sueños se ven envueltos para muchos de nosotros en las frustraciones y rutinas de la vida cotidiana, hasta el punto que ya no hacemos ningún esfuerzo por realizarlos”.

 

PHIEsencial está enfocado en restaurar el sueño y hacerlo real, conseguir que cada persona despierte el poder esencial ilimitado que descansa dormido muy dentro de cada uno. Cambiar no solo el concepto que tenemos de nosotros, sino de manera comprobable cambiar los resultados obtenidos en la vida, poder entrenar la capacidad de gobernar el propio reino individual, los procesos del pensamiento y la propia conducta, hasta llegar a obtener exactamente los resultados que uno desea.

 

Nos enfocamos en despertar nuestro ser esencial ilimitado ya que es lo más auténtico, el yo integrado, unificado, libre, en armonía, conectado con la fuente de energía, unido a la divinidad, a la esencia, a la vida.

 

Ahora todo lo que queremos destruir y eliminar para dar paso a nuestro ser esencial ilimitado está poderosamente conformado por creencias inconscientes e inapropiadas que distorsionan el auto-concepto y que se han solidificado durante años en hábitos poderosos.

 

Por esa razón el núcleo central de crecimiento donde se enfoca el proyecto es la creación de hábitos poderosos de autoaprecio y la construcción de un perfil de un ser humano esencial, vivido con sencillez, naturalidad y pasión.

 

El proyecto, aunque nace y se construye desde marcos teóricos de todas las ciencias, técnica, arte, estudios e investigaciones sobre el ser humano, haciendo del autoconocimiento una clave determinante, sus grandes logros se deben a la sencillez del ejercicio diario y fundamental de autoaprecio, que se va enriqueciendo y complementando en los niveles de crecimiento dentro del proyecto

 

Más que entender y comprender es vivir, es despertar nuestra inteligencia emocional, vivir desde tu lado derecho del cerebro, entrenar la comunicación con el corazón y revivir la intuición, vivir en armonía y sintonía con lo que no adviertes, y relacionar ese ser esencial con el universo de infinitas posibilidades en el cual nacimos.   

 

Algunos pensamientos de líderes e investigadores que nutren el proyecto…

 

Cómo dar a luz a nuevos hábitos ~ por la Dra. Linda Sapadin

No es necesario que desees un momento (como una visita de tu hada madrina) para darle la vuelta a tu vida. Tampoco necesitas esperar un desastre que cambie tu vida. Lo que necesitas es dar a luz un nuevo hábito. Una vez que hayas arraigado ese hábito como una disciplina diaria, se perpetúa creando aún más nuevos hábitos.

 

"La motivación es lo que te ayuda a empezar.  El hábito es lo que te mantiene en marcha.

~ Jim Rohn

 

Cambia tus hábitos y todo es posible. Para cambiar un hábito que te está reteniendo, toma una decisión consciente para crear un nuevo hábito. A continuación, práctica la nueva conducta deseada repetidamente durante un período suficientemente largo que se convierte en un nuevo hábito. Y eso es desarrollo personal.

 

"Los nuevos hábitos crean nuevos horizontes, en forma silenciosa e imperceptible, hábitos que determinarán en última instancia el grado de su felicidad y éxito. Observa de cerca la calidad de tus pensamientos, para que lleven a hábitos correctos y de ahí a una vida correcta". ~ Grenville Kleiser

 

Por lo tanto, es una cuestión de atención plena, mantener una parte de ti consciente, para que puedas actuar conscientemente y no en piloto automático. Cambiando de dentro hacia fuera. Por ejemplo, como Brian Tracy dice: "La confianza es un hábito que puede desarrollarse actuando como si ya tuvieras la confianza que deseas tener". Un cambio consciente de actitud, un experimento que si funciona, puede hacer una nueva forma habitual de ser.

 

"Haz que tu objetivo de momento a momento sea reconocer la diferencia entre ser consciente de tus pensamientos y ser llevado por ellos". ~ Guy Finley

 

Práctica la aplicación de un principio en su vida, ser consciente cuando el comportamiento se vuelve reactivo. Como un hábito deliberadamente programado que luego se vuelve inconsciente. Entonces, las campanas de alarma sonarán cuando tus sentimientos y pensamientos te lleven a reaccionar y de inmediato vuelves a ser tú mismo. Así ese yo esencial está entonces en el momento, en el flujo, disfrutando de la vida y no consciente de sí mismo.

 

"Usando la conciencia, la responsabilidad personal y el trabajo interno para revisar nuestras reacciones ineptas o asustadas, nos hacemos más expertos en convertir las reacciones habituales en respuestas equilibradas, estos momentos son muy emocionantes y gratificantes". ~ John Earle.

 

Cuando decidimos dejar de reaccionar instintivamente a situaciones incómodas, nos damos cuenta de que tenemos control sobre nuestra conexión con el mundo; no somos víctimas de las circunstancias. 

 

"¡El mayor descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede alterar su vida alterando sus actitudes mentales!"

 

La actitud es todo y un cambio de mente aún más. Pero ese salto para muchos es un gran abismo. Se necesita coraje para abandonar las soluciones seguras del pasado e intentar nuevos caminos, romper la conformidad y las expectativas de los demás - y se necesita persistencia para instalar gradualmente nuevos hábitos y formas de ser. Abraham Hicks dijo: "Esos viejos hábitos no tienen que ser borrados, sino en ser reemplazados por nuevos hábitos que estén más en armonía vibratoria con lo que eres y lo que quieres".

 

El proyecto PHIEsencial por estar orientado al crecimiento personal e individual se vive desde la intimidad de cada persona, a distancia, desde tu hogar. La comunicación con el centro para la formación e información es mediante WhatsApp o telegram, Se viven dos experiencias presenciales y grupales dos veces al mes que son recomendable mas no imprescindible. La responsabilidad de crecimiento siempre será personal y no grupal.

 

Si hemos despertado tu curiosidad, puedes enviarme tu petición para más detalles al nro. de telf. y WhatsApp 58-412-5638870

 

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Pon el nombre del libro en español

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Miedos

Miedos

Paulo Coelho, en "El Alquimista", escribió,

"Sólo hay una cosa que hace que un sueño sea imposible de alcanzar: el miedo al fracaso."

El miedo es a menudo parte de nuestra vida cotidiana, de forma consciente, e inconscientes.

¿Alguno de estos temores se identifican contigo?

 El miedo al fracaso (le impide intentar)

 El miedo al éxito (te sabotea cada esfuerzo)

 El miedo a hacer el ridículo (no te permite hablar abiertamente) 

El miedo de hablar (te impide que otros vean su brillantez)

 El miedo a la soledad (te empuja a las relaciones malsanas)

 El miedo de la pobreza (confunde sus decisiones financieras o crea adicción al trabajo)

EL MUNDO CAMBIA... CUANDO CAMBIAS TÚ

EL MUNDO CAMBIA... CUANDO CAMBIAS TÚ

La mayoría de las personas tendemos a situarnos ante los demás y ante las circunstancias en función de la información de que disponemos. Una información que mezcla lo que nos llega del exterior a través de los sentidos con las ideas o creencias que forman parte de nuestra personalidad. Y es bueno tener una postura definida siempre que ello no suponga un estancamiento en las ideas o esconda miedo al cambio, o resistencia al crecimiento, o dependencia y apego a lo conocido.

Sin embargo, en ocasiones esa definición de posturas nos hace posicionarnos ante los demás o ante las circunstancias de una forma rígida que se manifiesta por una tendencia al enjuiciamiento. Y es que a veces la línea que separa esas dos posiciones mentales es tan fina que no nos damos cuenta cuando abandonamos la asertividad -autoafirmación- y pasamos al juicio. La verdad es que con demasiada frecuencia nos atribuimos la potestad de juzgar con severidad las ideas y comportamientos de los demás mientras con nosotros mismos somos tremendamente indulgentes. Pues bien, las nuevas ideas sobre Psicología y Filosofía nos hablan de que “todo pensamiento que tenemos se refiere en realidad a nosotros mismos”. Es decir, que aquello que censuramos o rechazamos en el otro es signo de autocensura o de autorrechazo. En “Curso de milagros”, ese maravilloso libro que ha echado raíces profundas en todos los movimientos de Nueva Conciencia, se sugiere que para evitar caer en el juicio cambiemos el enfoque, la interpretación de lo que observamos. Según parece, el hecho de juzgar está estrechamente relacionado con el pecado y la culpa mientras que el hecho de cometer un error lo está con el aprendizaje.

Existe una diferencia abismal entre ambos conceptos. Durante nuestra vida, fruto del proceso de aprendizaje, podemos cometer errores... y ¡vaya si lo hacemos! Pero nunca deberían verse como pecados. Si cuando miramos a alguien vemos que ha cometido un error consideraremos que es fruto de su momento evolutivo, de su crecimiento, de su nivel de conciencia; pero si juzgamos lo que ha hecho como un pecado le imponemos de inmediato -aunque sea mentalmente- una condena, un castigo. De hecho, los sistemas judiciales del mundo civilizado castigan a los criminales recluyéndolos en cárceles que tienen un enfoque de expiación, no de rehabilitación, y las estadísticas demuestran que muchos de los reclusos son reincidentes y vuelven a ser condenados una y otra vez.

El castigo que infligimos a los demás recae al final sobre nosotros, el resto de la sociedad. Y no se trata de perdonar a quienes han atentado -en cualquiera de sus formas- contra los derechos ajenos sino de establecer mecanismos para que esas personas puedan rehabilitarse. Se trata de buscar vías para enmendar los errores pero, sobre todo, para intentar que no vuelvan a producirse. Hay que considerar que cuando alguien nos hace daño es porque ha perdido el contacto con su ser esencial, porque está dominado por la ignorancia o la inconsciencia, o porque se ha dejado llevar por el miedo y se ha olvidado de su verdadera naturaleza.

Cuando juzgamos a una persona sólo podemos recurrir al perdón, algo que -de alguna manera- nos coloca en una posición de superioridad con respecto al otro. En cambio, cuando ponemos en marcha la comprensión y consideramos el modus vivendi de esa persona y lo enfocamos bajo el prisma de un proceso evolutivo de despertar de la consciencia, surge la aceptación. Normalmente tenemos una buena opinión de nosotros mismos y nos cuesta reconocer aquellos aspectos poco positivos de nuestra personalidad. ¿Por qué no hacemos gala de la misma indulgencia cuando se trata de otras personas? Muchas veces nos engañamos creyendo que somos lo que creemos y que valemos lo que opinamos pero si realmente nos paráramos a observarnos un poquito veríamos las incongruencias en que constantemente caemos.

Por ejemplo, cuando vamos a una manifestación pacifista y terminamos haciendo uso de la violencia -aunque sea verbal- contra los defensores del sistema; cuando protestamos por los desastres ecológicos provocados por las grandes empresas sin que nosotros desarrollemos esa conciencia de respeto a la naturaleza en nuestra vida cotidiana; cuando nos escandalizamos de la manipulación que ejercen los medios de comunicación mientras ignoramos la que nosotros practicamos; cuando nos creemos mejores que los demás y simplemente es que manejamos una mayor cantidad de información... Y así podríamos hacer una larga lista.

¿Qué pasaría si aceptáramos que sólo somos lo que hacemos, si pusiéramos en nuestro haber únicamente lo útiles que somos? Quizás llegáramos a la conclusión de que no estamos tan alto como creíamos, que simplemente somos una parte de algo y lo único que hacemos es alimentar nuestro propio ego. Un ego que se niega a reconocer que participamos y somos responsables de cuanto sucede a nuestro alrededor, que en nuestra mente también existen conflictos, guerras, mentiras, violencia, miseria, odio, injusticia, enfermedad, robos, que participamos de todas las emociones que nos rodean. Que, en alguna medida, nosotros ponemos nuestro granito de arena para que la sociedad sea como es, que es imposible que se acaben las guerras mientras nosotros no eliminemos de nuestra mente las armas: pensamientos que se convierten en cañones, bombas o misiles; intenciones que crean brechas y rupturas en las relaciones; palabras que se convierten en puñales; miradas que fulminan, etc.

Por tanto, cabría preguntarse: ¿quién soy yo para juzgar a los demás? Seguramente eso que juzgamos tan severamente lo hayamos hecho antes y aún sigamos haciéndolo, tal vez en otro ámbito, tal vez en menor proporción... pero la raíz es la misma. Es posible que la vida nos ofrezca a través de personas y situaciones difíciles el aprendizaje que nos permitiría reconocer y sanar esa parte de sombra que nos devuelve el espejo del otro, que sea la oportunidad de ser consciente de algo y que cuando demos el paso y resolvamos el conflicto la situación dolorosa o conflictiva desaparecerá para siempre porque ya no necesitaremos esas condiciones tan hostiles o esas experiencias tan duras para seguir evolucionando. Así pues, en lugar de juzgar al otro observemos en qué medida lo que vemos en él forma parte también de nuestra vida y empecemos por cambiar ese aspecto en nosotros. Seguro que es la mejor aportación que podemos hacer para colaborar en la creación de un mundo mejor.

 María Pinar Merin

¿Creo?

¿Creo?

Y Napoleón Bonaparte dijo

 “Con constancia y tenacidad se obtiene lo que se desea; la palabra

imposible no tiene significado”

 El que tenga oídos para oír, oiga.

Pero tristemente  muchos  tenemos nuestros sueños guardados en lo más profundo de nuestro corazón, a veces pareciera que tenemos miedo a vivir, porque quien no vive para realizar sus sueños, no vive.  Observar  tus días, ¿están enriquecidos por tu creatividad, pasión y amor o estan alimentados con tus intentos de no sufrir  o no perder?

Valorarse

Valorarse


   El joven se acercó al maestro en búsqueda de
   un poco de sosiego:

   - Maestro, -le dijo al viejo- me siento inseguro,
   nada me resulta como yo quiero. Todos me dicen
   que soy un tonto y que no sirvo para nada.
   Sólo me critican, sin valorar lo que hago.
   ¿Me podrías ayudar?

   - Ahora no me es posible muchacho -respondió
   el anciano-. Tengo mis propios problemas. Más
   bien ayúdame tú a mí a vender este anillo.

   El muchacho recibió la sortija de mala gana
   pensando que una vez más sus necesidades pasarían
   a un segundo plano.

   - Escucha, -dijo de nuevo el anciano-  ve al
   mercado y ofrécelo, pero de ninguna manera lo
   vendas por menos de una moneda de oro.

   El joven ofreció el anillo a muchas personas.

   La mayoría lo desdeñaba con desprecio, unos
   pocos se reían y escasamente alguno llegaba a
   mostrar interés.

   Alguien le propuso venderlo por dos monedas
   de plata y un candelabro de bronce, lo cual
   representaba menos de la mitad de lo que el
   maestro quería.

   El muchacho llegó a la conclusión que el
   viejo estaba loco, y que esa gran suma que
   pedía únicamente podría ser el resultado de
   un alto valor emocional.

   Dejando de lado esos razonamientos, el
   joven persistió haciendo lo mejor para ayudar
   al anciano, no obstante la tarea le parecía
   cada vez más difícil.

   Desanimado, decidió regresar y contarle al
   viejo lo acontecido:

   - Hice lo posible, pero aun los que parecían
   ser los más expertos no ofrecían una cantidad
   ni siquiera cercana a la que tú pides -contó
   el joven-.

   - Tal vez tienes razón. Quizás no conozco
   su verdadero valor  -replicó el maestro-. ¿Por
   qué no lo llevas donde el joyero y se lo muestras?
   No lo vendas por ninguna cantidad, sólo cuéntame
   lo que opina.

   Renegando por la terquedad del anciano, el
   joven llevó la alaja al joyero.

   Después de observarla detenidamente un rato,
   éste le dijo:

   - Ésta es una verdadera joya. Dile al maestro
   que le doy 58 monedas de oro, en realidad puede
   costar hasta setenta, pero, si tiene prisa, ésa
   es mi oferta.

   Cuando el muchacho, entusiasmado, le contó al
   viejo, éste tranquilamente respondió:

   - Tú eres como una joya valiosa: Si te sientes
   mal no es porque los demás no te valoren, sino
   porque tú mismo no te valoras lo suficiente.

   Amigo,  cree en tu valor y en el de lo
   que haces. Quienes no se percatan de lo que vales
   lo hacen por ignorancia.

   Si actúas sólo por buscar la aprobación de los
   demás te sentirás frustrado y vacío. Cree en ti y
   así encontrarás tu propia joya.

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PONERTE AL DIA

Es más fácil estar al día que ponerte al día
por Dr. Alan Zimmerman
                                             Súper Visión


Con los años he aprendido que hay leyes indiscutibles de la naturaleza... tales como las de la gravedad y el movimiento. Si saltas de un edificio, vas a caerte, no importa cuán buena sea tu actitud. Y si estás en movimiento, es probable que sigas en movimiento.

Pero también he aprendido que hay un conjunto de leyes incuestionables para tener éxito. Si las conoces, si las sigues, te va a ir muy bien. En este artículo voy a tratar tres de ellas.

1. La Ley de Educación Continua
Es un hecho simple. Si tus competidores siguen aprendiendo y tú no, ¿piensa quién tendrá la sartén por el mango cuando ambos se conozcan? No serás tú. Y a pesar de este simple hecho, la mayoría de la gente es intelectualmente perezosa y sorprendentemente sedentaria en adquirir nuevos conocimientos e información. Ingenuamente piensan que ya lo saben todo... o al menos lo suficiente para sobrevivir. Si tú estás en esa categoría, te tengo un consejo: "Si piensas que lo sabes todo, probablemente sabes menos de lo que crees".

Otras personas jactanciosamente me dicen que prefieren aprender mediante la experiencia.

¡Claro que puedes aprender de la experiencia, pero el costo termina por ser muy alto. Como expuso Vernon Law: "La experiencia es una maestra severa porque primero te hace la prueba y te da la lección después". Personalmente, me suscribo al consejo de la Dra. Beatrice de Berry. Ella dice: "Es más importante saber que ser bien conocido". Así que leo docenas de libros y boletines informativos cada año, escucho cientos de CD’s educativos y motivacionales cuando viajo, y asisto a por lo menos 10 días de capacitación cada año. Este criterio ha producido maravillas en mi vida.

Así que te sugiero que aproveches todas las oportunidades de formación que puedas. Y cuando estés a punto de asistir a un programa de entrenamiento, asegúrate de sacarle el mayor provecho haciendo algo de lo siguiente:

    Prepárate con antelación
    Enumera al menos cinco preguntas específicas que quieres que te respondan en el programa.

    Utiliza el tiempo de descanso para relacionarte
    Habla con tus colegas. Averigua cuáles han sido las cosas más importantes que han aprendido en el seminario. Y haz planes para comer con tantas personas como te sea posible.

    Recoge un folleto de todos los ponentes
    Incluso respecto a las sesiones a las que no pudiste asistir. Estás obligado a aprender una o dos cosas que nunca hubieras aprendido de otra manera.

    Lee tus notas
    Revísalas camino a casa, y prepara un resumen de lo que experimentaste y lo que aprendiste.

    De vuelta al trabajo conduce un mini-seminario
    Dile a tus compañeros de trabajo lo que aprendiste.

    Manténte en contacto con los instructores
    Escríbeles... hazles preguntas adicionales. Y pregúntales dónde puedes conseguir más información si lo necesitas.

Una vez que hayas puesto en marcha la Ley de Educación Continua, necesitas seguir con...

2. La Ley de Aplicación Intencional
En otras palabras, no es suficiente continuar aprendiendo. Debes tener la intención de aplicar lo que aprendiste. Después de todo, no hay nada más patético que una persona bien informada y educada que se queda sentada en su trasero, negándose a utilizar los conocimientos que ha adquirido.

Si vas a tener este enfoque, también podrías ahorrarte el aprendizaje. Como dice el consultor espiritual Swami Sukhabodhananda: "Saber es el primer paso hacia la transformación. Saber y no actuar es igual a no saber".

Necesitas entusiasmarte con las cosas que aprendes. Después de todo, "El conocimiento es poder, pero el entusiasmo estimula el cambio". Cuando te emocionas con las cosas que aprendes, cuando planeas usar tus aprendizajes, cierras lo que el autor Jackson Brown llama "la brecha más grande en el mundo". La brecha más grande en el mundo es entre el "yo debería y ya lo hice".

Cuando apliques la Ley de Educación Continua y la Ley de Aplicación Intencional, entonces necesitas practicar...

3. La Ley de Acción
Has escuchado decir que "el conocimiento es poder". Pero me permito disentir. El conocimiento no es poder, sino la aplicación del conocimiento.

Goethe habló de esto hace siglos: "El conocimiento no es suficiente, debemos aplicarlo. La voluntad no es suficiente, debemos hacer". La Ley de Acción dice que tienes que hacer algo con lo que has aprendido.

La consultora Chris Clarke afirma que: "La experiencia no es sobre el saber, sino sobre lo que haces con lo que sabes". Ella tiene razón. Así que te recomiendo tres formas de aplicar la Ley de Acción en tu vida...

    Sólo hazlo... si sabes que es lo correcto
    No esperes a que se reúnan un conjunto perfecto de condiciones antes de hacer algo. "Lo perfecto" nunca ocurre o no llega jamás. Muchas grandes ideas se quedan en el camino porque la gente espera lo "perfecto".

    Sólo hazlo... no importa la edad que tengas
    No hay edad o tiempo en la vida, ninguna posición o circunstancia que tenga el monopolio del éxito. ¡Cualquier edad es adecuada para empezar a actuar!

    Sólo hazlo... sin estancarte en el pasado o el futuro
    Como el psicólogo Abraham Maslow descubrió: "Puedo sentirme culpable por el pasado, tener aprensiones sobre el futuro, pero sólo en el presente puedo actuar. La capacidad de estar en el momento presente es un componente importante para el bienestar mental".

Utiliza estas tres leyes y estarás bien.

Acción:
¿Cuáles son las 3 cosas que has aprendido en el último mes? ¿Y cuáles son tus planes para hacer algo con esos aprendizajes

TU TIEMPO

¿Por qué es importante administrar tu tiempo?
por Stephanie Marston

                                 Inicie una Nueva Vida


El propósito de gestionar el tiempo es hacer más cosas en menos tiempo. Esto te permitirá dedicarle más tiempo presencial a las personas que te importan, haciendo cosas que le den mayor cantidad de alegría y satisfacción a tu vida.

La mayor parte de tu felicidad es producto de las relaciones satisfactorias, especialmente con las personas más cercanas a ti. El factor determinante de la calidad de tus relaciones es la cantidad de tiempo que compartes con las personas que amas y te aman.

Puedes tener control sobre tu tiempo si dejas de hacer cosas de poco valor y le dedicas más tiempo a las pocas actividades que realmente pueden hacer una diferencia en tu vida.

Si eres como la mayoría de las personas, estás abrumada con demasiadas cosas que hacer y muy poco tiempo disponible. A medida que haces un esfuerzo por mantenerte al día, se te acumulan nuevas responsabilidades. La realidad es que nunca serás capaz de hacer todo lo que tienes que hacer. Nunca habrá un momento en el que hayas terminado. Siempre habrá más por hacer que lo que tú puedes hacer en el transcurso del día.

Sé selectiva
Es esencial que seas capaz de seleccionar la tarea más importante en cada momento, y que logres hacerla de manera eficiente y bien. Ser selectiva tendrá más impacto en tus logros que cualquier otra habilidad o cualidad que puedas desarrollar.

Las personas que desarrollan la habilidad de establecer prioridades claras y resuelven por completo las tareas importantes, sobresalen ante las personas que hablan mucho, hacen grandes planes, pero concretan poco.

La regla es que si tienes dos tareas importantes a resolver, empieza con la que sea más difícil primero. Disciplínate a concentrarte en ella hasta que concluyas esa tarea antes de ir a otra cosa.

Considera esto un desafío. Resiste la tentación de empezar con la tarea más fácil. Recuerda que una de las decisiones más importantes de cada día es lo que harás de inmediato y lo que harás más tarde (si te alcanza el tiempo).

La clave para alcanzar un alto nivel de rendimiento y productividad es desarrollar el hábito de resolver primero la tarea más importante del día.

Actúa de inmediato
Las personas exitosas son aquellas que se centran directamente en sus tareas principales y se disciplinan para trabajar de manera constante y concentrada hasta que esas tareas se hayan terminado.

En el trabajo se te paga y eres promovida por obtener resultados concretos y medibles. Te pagan por hacer una contribución valiosa y, sobre todo, por hacer la contribución que se espera de ti.

No tomar medidas eficaces es uno de los mayores problemas en las organizaciones. Muchos empleados confunden actividad con logro. Continuamente hablan, celebran reuniones sin fin, y hacen planes fantásticos, pero en el análisis final, nadie hace el trabajo y obtiene los resultados requeridos.

¡Hazlo ya!
Una de las maneras más sencillas y eficaces para ser más productivo es repetirte a ti misma "¡Hazlo ya! ¡Hazlo ya! ¡Hazlo ya!", una y otra vez.

Si encuentras que te dejas distraer por socializar o realizar actividades de bajo valor, dite a ti misma, "¡Vuelve a tu trabajo!" En otras palabras, trabaja cuando trabajas. No pierdas el tiempo. Cada minuto que pasas navegando por la web o en conversaciones intrascendentes con un compañero de trabajo, le estás quitando tiempo al trabajo que debes cumplir y, en consecuencia, tiempo alejada de tu familia y tus relaciones importantes.

Nada te ayudará más en tu carrera que tener la reputación de ser la clase de persona que resuelve un trabajo importante de manera rápida y eficaz. Esta reputación le hará una de las más valiosas y respetadas en tu campo.



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Mirarnos En El Otro

Por Enriqueta Olivari www.sanatualma.com

En verdad todos somos espejos unos de los otros. Para alcanzar esta percepción, hay que tener en cuenta que no existe una línea divisoria entre “afuera” y “adentro”, sino que todo está unido, y lo que nos sucede es un reflejo de nuestra realidad interna. Por eso si tú cambias, todo cambia en tu mundo, literalmente. El más claro espejo de lo que sentimos, pensamos y hacemos podemos encontrarlo en las personas que nos rodean. Cada una de ellas refleja un aspecto de nosotros mismos, aunque es necesaria la honestidad con uno mismo para reconocerlo. Aquello que admiras en los demás, lo reconoces y aprecias porque tú también lo llevas dentro. Puedes hacer la prueba: fíjate en una persona que te encanta, y descubre qué características te atraen en ella. Luego deja de lado todo lo que te han dicho acerca de cómo eres o cómo deberías ser, y observa: ¿puedes ver esos talentos y cualidades dentro de ti? Si pones a un lado tus juicios y críticas y te aceptas a ti mismo, verás que es así, aunque quizás esas cualidades estén latentes, esperando a que las reconozcas para entonces desarrollarlas. De este modo, esa persona quizás sea un espejo de tu futuro. Lo mismo sucede con aquellas personas que nos producen un fuerte rechazo. Si eres honesto contigo mismo y apartas lo que piensas que es admisible o censurable, verás que aquello que no te gusta de alguien es una característica tuya que juzgas y no aceptas. El camino entonces es aceptar aquello que juzgabas, amarte a ti mismo también con aquello. ¡Y muchas veces reírse de uno mismo opera verdaderas maravillas! Entonces el otro ya no te fastidia, simplemente ha hecho el papel de espejo, y puedes sentirte agradecido por la ayuda que, sin proponérselo, te ha brindado. Sin embargo esto tiene muchos matices. Si eres una persona amorosa y llevas la armonía a todas las situaciones de tu vida, por ejemplo, y de repente aparece en tu realidad una persona conflictiva, quizás esa persona esté reflejando sólo una parte de ti que pertenece al pasado, y que ya no corresponde con quien eres ahora. En ese caso, quizás la lección sea poner límites, o por amor a ti mismo alejarte de ella, con perdón y desapego. Otra posibilidad es elegir conscientemente que ella no te afecte, y enviarle tu Amor y comprensión, pues es probable que esa persona actúe así por no amarse a sí misma lo suficiente. Entonces también puedes sentir gratitud, pues el otro te está dando la oportunidad de ser aún más amoroso y compasivo. De este modo vamos descubriendo que en realidad “el otro” no existe. Sólo existe la Unidad, y cada persona es una parte de nosotros mismos que anhela el Amor, la paz, la armonía y retornar a la Unidad olvidada o perdida.

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