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Esencialmente humano

La felicidad implica dejar marchar lo viejo y recibir lo nuevo

La felicidad implica dejar marchar lo viejo y recibir lo nuevo

Felicidad es una meta que todos perseguimos sin saber que basta con dejar marchar aquellos viejos hábitos o creencias que ya no nos son positivas. Para recibir lo nuevo hemos de eliminar primero aquello viejo que dificulta la felicidad.

La vida es un continuo flujo de cosas, situaciones, relaciones... todo va y viene, como una constante oportunidad de cambiar o mejorar las situaciones.

Si pretendemos llegar a tener una vida más prospera que la que hemos tenido hasta ahora, más próspera en todos los sentidos que cada uno le quiera dar a esta palabra (felicidad), una vida más llena y más rica de bienes, entonces es necesario crear un nuevo espacio en nuestro corazón y en nuestra mente (limpiando y sanando) para que estos operen los cambios deseados. Hemos de dejar marchar lo viejo para disponernos a recibir lo nuevo. Solo una nueva actitud, más amorosa y más lucida hacia nosotros mismos, puede ayudarnos a identificar lo que ya no nos conviene y dejarlo marchar.

Si la felicidad tuviera una sola exigencia seria algo así como: "Haz en ti todo el vacío que puedas, vacía tu saco interior de todas las creencias impuras o perfectamente negativas que hasta ahora has considerado como imprescindibles en tu vida, Yo necesito todo tu espacio interior para manifestarme libremente y que tú me puedas sentir sin más interpretaciones o convencimientos inútiles"
Hemos de dejar primero que salga lo viejo para dar cabida a algo nuevo y por cierto, fantástico para nosotros. Pues ningún cubo que este lleno de barro se podría llenar mas aunque sea de agua y esperar obtener un resultado límpido.

¿Quién no ha aprendido a aferrarse al pasado?

¿Quién se atreve a salir de sus ataduras y a sanar su vida sin sentirse culpable inmediatamente, creyendo que eso es un comportamiento egoísta, que va contra la educación o los esfuerzos de sus padres?

Aferrarse al pasado, por temor a no saber ya quienes somos sin la mirada o la aprobación del otro y por temor a tener que re-construirse sin otro modelo que el de nuestro propio corazón y juicio, después de haberlos abandonado tanto tiempo, es cortar con el flujo natural de todo lo bueno que tenemos derecho a vivenciar.

Estancados en este tipo de comportamiento, bloqueamos y así impedimos que lo que más nos llena (lo nuevo) y la felicidad se pueda producir, culpando siempre a la vida y a los demás. No dejamos marchar lo viejo y nos convertimos en víctimas.

¿Qué tipo de felicidad experimenta una victima?

La comodidad y la costumbre, a las que se somete una persona victima de su propia falta de autoestima y coraje, son las que la atan por ejemplo a su pareja desenamorada. Pero por mucho que se esfuerce en ese papel, siente y sabe que no puede reemplazar el sentimiento verdadero de amor que hace que uno se sienta real y experimente la verdadera felicidad. El amor no se entrega a los juegos de la mente humana, no cambia para complacer a la mentira, hija del miedo, solo sabe Ser lo que Es, alegría pura. Negarse la posibilidad de amarse y amar, no solo es negarse a si mismo, sino también negarse al otro y a los demás.

Al aferrarse a una relación de pareja ya obsoleta, al no soltarla, estamos impidiendo que la persona adecuada llegue a nuestro lado o dirigirnos al suyo. Sí, nos convertimos en el obstáculo principal a nuestra propia felicidad. No nos estamos autorizando lo más natural del mundo, nos negamos a involucrarnos de corazón, nos prohibimos sentirnos plenamente enamorados, nos excluimos de la lista de los amados.

¿Cuántas veces habremos oído, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer?

Esta es la creencia y el dicho de una persona que no confía en la Vida, que se da la espalda y se la da también a todo lo que es el amor. Por miedo, no se atreve a ser feliz ni deja que los demás lo sean; de ese modo no le recordarán que ella no lo está siendo.

Si le preguntases a la gente si desea la felicidad, la mayoría te contestaría: Sí, por supuesto. Pero, ¿acaso están dispuestos a cambiar sus actitudes y creencias hacia ellos mismos para empezar a serlo?
Para que ocurra la felicidad y todo lo nuevo es necesario sanar patrones antiguos y pensamientos que no son propios ni positivos.

¿Cuantos de nosotros no estamos a gusto en nuestro puesto de trabajo, pero no nos atrevemos a buscar otra cosa que nos convenga más y nos haga sentir más la felicidad o menos asfixiados por miedo, por falsa comodidad, por falta de confianza en nosotros mismos, pero también por creencia inocente y un poco cobarde de que la vida es quien se tiene que encargar de este cambio?

Si tú no dejas marchar lo que ya no te sirve o te aburre ¿cómo podrá llegar lo bueno a tu vida?

Responsabilizarse de uno mismo es el único camino conocido para sentirse vivir sin decepcionarse jamás de lo que otros quieran o puedan darnos o no. Elige deshacerte de ese comportamiento, muy sutil, que se llama mendicidad y que nos cuesta tanto identificar en nuestros gestos cotidianos.

Disponernos a recibir es deshacernos de todo lo viejo e inservible, ya sean objetos, costumbres, creencias, comportamientos que obedecen a la posesividad y el apego más que a la generosidad y el desapego.

Atrévete a cambiar las creencias que tienes y nutres sobre y para ti mismo

Esto es un primer paso de sanación de tu mente negativa, torturada o equivocada, un paso tan eficaz como sencillo.

¿Quien ha visto o comprobado, por mucho que lo intente, que la felicidad se halle en lo complicado?

"Fluyo con la Vida y ahora me autorizo a gozar de su belleza"

"Soy uno y la misma cosa con el próspero poder del Universo"



Autor: Anne Astilleros

Escritora, Coach, Hay Teacher, kinesióloga, terapeuta energética, chamanismo
Articulista de Enbuenasmanos

Tu voz


Amnistía Internacional: El Poder de tu Voz
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SIETE HÁBITOS DE LOS PADRES BRILLANTES





HÁBITO 1

BUENOS PADRES DAN BUENOS OBSEQUIOS, PADRES BRILLANTES DAN SU PROPIO SER.

Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar en sus hijos
la autoestima, protección de emoción, capacidad para manejar pérdidas y
frustraciones, filtrar estímulos estresantes, dialogar, escuchar.
Los padres buenos atienden, dentro de sus condiciones, los deseos de sus
hijos. Los padres brillantes dan algo incomparablemente más valioso a sus
hijos, algo que todo el dinero del mundo no puede comprar: su propio ser, su
vida, sus experiencias, sus lágrimas, su tiempo.

Los padres que viven en función de dar presentes a sus hijos, son evocados
por ratos. Los padres que se preocupan en comunicar su historia a los hijos,
se convierten en inolvidables.
Muchos padres trabajan para darles el mundo a sus hijos, pero se olvidan de
abrirles e ellos el libro de su propia vida. Lamentablemente, sus hijos sólo
van a admirarlos el día en que ellos mueran.



HÁBITO 2

LOS BUENOS PADRES NUTREN EL CUERPO, LOS PADRES BRILLANTES NUTREN LA
PERSONALIDAD.

Este hábito de los padres brillantes contribuye a desenvolver reflexión,
libertad controlada, valor, optimismo, superación del medio, prevención de
conflictos.
Los buenos padres cuidan de la nutrición física de sus hijos, los estimula a
tener buena dieta, con alimentos sanos, tiernos y frescos. Los padres
brillantes van más allá, saben que la personalidad necesita excelente
nutrición psíquica, se preocupan por los alimentos que enriquecen la
inteligencia y la emoción.

Debido a que la sociedad se convirtió en una fábrica de estrés, no hay
control sobre el proceso de formación de la personalidad de nuestros hijos.
Antiguamente una familia estructurada era garantía de que los hijos
desarrollarían una personalidad saludable.
Hoy, los buenos padres están produciendo hijos ansiosos, alienados,
autoritarios, angustiados, que atraviesan graves conflictos. Los padres
brillantes preparan a sus hijos para que sobrevivan en las turbulentas aguas
de la emoción y desarrollen capacidad crítica.




HÁBITO 3

LOS PADRES BUENOS CORRIGEN LOS ERRORES, LOS PADRES BRILLANTES ENSEÑAN A
PENSAR.

Este hábito de los padres brillantes contribuye a desenvolver conciencia
crítica, pensar antes de reaccionar, fidelidad, honestidad, capacidad de
averiguar, responsabilidad social.
Los buenos padres corrigen errores, los padres brillantes enseñan a los
hijos a pensar. Entre corregir errores y enseñar a pensar, existen más
misterios de lo que imagina nuestra psicología.
Haga que sus hijos reflexionen. Los viejos regaños y los conocidos sermones
definitivamente no funcionan, sino que desgastan la relación.

Cuando usted abre la boca para repetir las mismas cosas, inconscientemente
estimula la aparición de determinados archivos de la memoria que contienen
viejas críticas y como sus hijos ya saben todo lo que usted va a decir, se
armarán, se defenderán y lo que usted diga, no les penetrará, no les
generará un momento educacional.
No insista en repetir las mismas cosas por los mismos errores, para las
mismas terquedades porque los hijos continúan repitiendo las mismas faltas.
Los mismos errores merecen actitudes nuevas.



HÁBITO 4

LOS BUENOS PADRES PREPARAN A LOS HIJOS PARA LOS APLAUSOS, LOS PADRES
BRILLANTES LOS PREPARAN PARA ENFRENTAR LOS FRACASOS.

Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar motivación,
osadía, paciencia, determinación, capacidad de superación, creatividad y
aprovechar oportunidades.
Los buenos padres preparan a sus hijos para recibir aplausos, los padres
brillantes los preparan para enfrentar sus derrotas.
Los buenos padres educan la inteligencia lógica de los hijos, los padres
brillantes educan sus sensibilidades.

Estimulen a sus hijos a tener metas, a procurar el éxito en los estudios, en
el trabajo, en las relaciones sociales y llévelos a no tenerle miedo a los
fracasos. Muchos no consiguen sobresalir en su trabajo, porque se rindieron
frente a los primeros obstáculos. Otros no vencieron porque no tuvieron
paciencia para soportar una negativa, porque no tuvieron osadía para
enfrentar algunas críticas, ni humildad para reconocer sus faltas.
La perseverancia es tan importante como la habilidad intelectual. Vencer no
es siempre acertar



HÁBITO 5

LOS BUENOS PADRES CONVERSAN ACERCA DEL MUNDO EN QUE ESTÁN, LOS PADRES
BRILLANTES DIALOGAN COMO AMIGOS SOBRE EL MUNDO QUE SON.

Este hábito de los padres brillantes contribuye a desenvolver solidaridad,
compañerismo, placer de vivir, inteligencia interpersonal.
Debemos comprender que la mejor forma de desarrollar un quinto hábito, es
dialogar.
Los buenos padres conversan, los padres brillantes dialogan. Entre conversar
y dialogar hay una gran diferencia. Conversar es hablar sobre el mundo que
nos rodea, dialogar es hablar sobre el mundo que somos.
Dialogar es contar experiencias, es sacar lo que está oculto en el corazón,
es penetrar la cortina de los comportamientos, es desarrollar la
inteligencia interpersonal.

Más de la mitad de los padres nunca tienen el valor de dialogar con sus
hijos sobre sus temores, pérdidas, frustraciones. La mayoría de los
educadores no consiguen atravesar la cortina de los comportamientos.
No es posible que muchos padres e hijos viviendo en el mismo techo,
permanezcan aislados, dicen que se aman pero gastan poca energía en cultivar
el amor. Cuidan de las paredes cerradas, los problemas del auto, pero no
cuidan los cierres de la emoción y los problemas de relación.



HÁBITO 6

LOS PADRES BUENOS DAN INFORMACIONES, LOS PADRES BRILLANTES SON CONTADORES DE
HISTORIAS.

Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar creatividad,
inventiva, perspicacia, raciocinio esquemático, capacidad para encontrar
soluciones en situaciones difíciles.
Los padres buenos son una enciclopedia de informaciones. Los padres
brillantes son agradables contadores de historias, son creativos,
perspicaces, capaces de extraer de las cosas más simples, bellísimas
lecciones de vida.
Apenas tenga el hábito de dialogar, cuente historias, cautiven a sus hijos
por su inteligencia y afectividad y no por autoridad, dinero o poder.

Conviértanse en personas agradables e influencien en el ambiente donde los
hijos están.
La imagen que los amigos de sus hijos tengan de ustedes, es el termómetro
que indica si son agradables, indiferentes o insoportables. Si ellos se
complacen en acercárseles, ustedes aprobarán el examen, si los evitan fueron
reprobados y tendrán que revisar sus actitudes.
Los padres que son contadores de historias, no tienen vergüenza de usar sus
errores y dificultades para ayudar a sus hijos a meterse dentro de sí mismos
y encontrar sus caminos.



HÁBITO 7

LOS BUENOS PADRES LES DAN OPORTUNIDADES A SUS HIJOS, LOS PADRES BRILLANTES
NUNCA DESISTEN DE ELLOS.

Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar aprecio por la
vida, esperanza, perseverancia, motivación, determinación y capacidad de
debatir, de superar obstáculos y de vencer fracasos.
Los buenos padres son tolerantes con algunos errores de sus hijos. Los
padres brillantes jamás desisten de ellos, aunque los decepcionen, cometan
errores, no les agradezcan y pasen por los senderos de los trastornos
emocionales.

El mundo puede no creer en nuestros hijos, puede suponer que no lograrán
nada en la vida, pero si somos padres brillantes podremos creer en ellos,
procurar distinguir lo que ninguno ve.
Los padres brillantes son sembradores de ideas y no controladores de sus
hijos. Siembran en el solar de sus inteligencias y esperan que un día
germinen sus semillas. Durante la espera puede haber desolación, pero si las
semillas son buenas, un día germinarán.
Aunque los hijos desprecien su futuro, algún día retornarán. Un ejemplo
magnífico para ser seguido, es la Parábola del Hijo Pródigo...

LA INVITACIÓN

No me interesa saber a que te dedicas. Quiero saber qué es lo que
añoras y si te atreves a soñar o alcanzar lo que tu corazón ansía.
No me interesa saber que edad tienes Quiero saber si te arriesgarás a
parecer una loca por amor, por tus sueños, por la aventura de estar
viva.
No me interesa saber que planetas están cuadrando tu luna. Quiero
saber si has tocado el centro de tu propia pena. Si has estado
abierta a las traiciones de la vida. O te has vuelto marchita y
cerrada por miedo a más dolor.
Quiero saber si te puedes sentar con dolor, tuya o mío, sin moverte
para esconderlo, diluirlo o arreglarlo.
Quiero saber si puedes estar con alegría, tuya o mía, y si puedes
danzar libremente y dejar que el éxtasis te llene hasta las puntas de
los dedos de tus manos y de los pies, sin advertirnos de ser
cuidadosos, ser realistas o recordar las limitaciones de ser humano.
No me interesa si la historia que me estás contando es verdad, quiero
saber si puedes desilusionar a otros por ser sincera contigo mismo,
si puedes resistir la acusación de traición y no traicionar a tu
propia alma.
Quiero saber si puedes ser fiel y por lo tanto confiable.
Quiero saber si puedes ver belleza hasta en los días feos, y si
puedes nutrir tu vida desde la presencia de Dios.
Quiero saber si puedes vivir con fallas, tuyas y mías, y todavía
pararte en la orilla del lago y gritar a la luna llena plateada...¡Si!
No me interesa saber dónde vives, ni cuánto dinero tienes. Quiero
saber si te puedes parar después de una noche de pena y
desesperación, débil y moreteado hasta los huesos, y hacer lo que
necesita estar hecho para los niños.
No me interesa saber quien eres, ni porqué estás aquí. Quiero saber
si te puedes parar en el centro del fuego conmigo sin encogerte.
No me interesa dónde, qué, o con quién has estudiado, quiero saber si
te sostienes desde adentro cuando todo se cae a tu alrededor.
Quiero saber si puedes estar sola contigo misma y si verdaderamente
disfrutas la compañía que mantienes en tus momentos de soledad.
Khalil Gibrán(1883-1931)



7 no después de una comida

* No fume - Experimentos de algunos expertos demuestra que fumar un cigarro después de la comida es comparable a fumar 10 cigarros (las oportunidades de cáncer son superiores)

* No coma frutas inmediatamente - comer frutas Inmediatamente después de las comidas causarán un estómago hinchado de aire. Por consiguiente consumá fruta 1-2 hr despues de la comida o 1 hr antes de la comida.

* No beba té - Porque las hojas de té contienen un volumen alto de ácido. Esta substancia causará que las Proteínas en los alimentos que consumimos temine endurecidos y difícil de digerir.

* No se suelte su cinturón - Soltar el cinturón después de una comida causará fácilmente un intestino torcido y bloqueadó.

* No se bañe - Bañárse causará aumento del flujo de la sangre a las manos, piernas y el cuerpo así la cantidad de sangre alrededor del estómago disminuirá por consiguiente, esto debilitará el sistema digestivo en nuestro estómago.

* No camine - las Personas siempre dicen que una caminadita después de la comida unos cien pasos y vivirá hasta los 99. El hecho real es que esto no es verdad. Caminar causará que el sistema digestivo sea incapaz de absorber la nutrición de la comida que consumimos.

* No duerma inmediatamente - La comida que consumimos no podrá digerirse propiamente. Así llevará a acidezo e infección en nuestro intestino.

Sin Palabras

Declaración Esencial

Declaración Esencial

Yo soy yo


Yo soy yo. En todo el mundo no hay nadie como yo.

Hay personas que tienen algo en común conmigo, pero nadie es exactamente como yo. Por lo tanto, todo lo que surge de mi es verdaderamente mío porque yo sola lo escogí.

Soy dueña de todo lo que me concierne:

De mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace;

mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas;

mis ojos, incluyendo las imágenes de todo lo que contemplan;

mis sentimientos, sean lo que sean, ira, gozo, frustración, amor, desilusión, excitación;

mi boca, y todas las palabras que de ella salen, corteses, tiernas o rudas, correctas o incorrectas;

mi voz, fuerte o suave,

y todas mis acciones, ya sean para otros o para mi misma.

Soy dueña de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.

Soy dueña de todos mis triunfos y logros, de todos mis fracasos y errores.

Como soy dueña de todo mi yo, puedo llegar a conocerme íntimamente.

Al hacerlo, puedo amarme y ser afectuosa conmigo en todo lo que me forma.

Puedo así hacer posible que todo lo que soy trabaje para mi mejor provecho.

Se que hay aspectos de mi misma que me embrollan,

y otros aspectos que no conozco.

Mas mientras siga siendo afectuosa y amorosa conmigo misma,

valiente y esperanzada, puedo buscar las soluciones a los embrollos y los medios para llegar a conocerme mejor.

Sea cual sea mi imagen visual y auditiva,

diga lo que diga, haga lo que haga, piense lo que piense y sienta lo que sienta en un instante del tiempo, esa soy yo.

Esto es real y refleja donde estoy en ese instante del tiempo.

Mas tarde, cuando reviso cual era mi imagen visual y auditiva,

qué dije y qué hice, qué pensé y qué sentí,

quizás resulte que algunas piezas no encajen.

Puedo descartar lo que no encaja y conservar lo que demostré que sí encaja.

E inventar algo nuevo en vez de lo que descarte.

Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer.

Tengo las herramientas para sobrevivir,

para estar cerca de otros, para ser productiva,

y para encontrar el sentido y el orden del mundo formado por la gente y las cosas que me rodean.

Soy dueña de mi misma,

y por ello puedo construirme.

Yo soy yo y estoy bien.


Las cinco libertades:


La libertad de ver y oír lo que hay allí, en lugar de lo que debería ser, era o será.

La libertad de decir lo que sentís y pensás, en lugar de lo que debieras decir.

La libertad de sentir lo que sentís, en vez de lo que tendrías que sentir.

La libertad de pedir lo que querés, en vez de estar siempre esperando que te den permiso.

La libertad de correr riesgos por tu propia cuenta, en vez de elegir estar simplemente seguro.


Conexión con uno mismo y con otros


Permitite a vos mismo estar íntimamente conectado con todas tus partes. Tan libre como para tener opciones y usar esas opciones libre y creativamente. Saber que lo que haya sido en el pasado fue lo mejor que podíamos hacer, porque representaba lo mejor que sabíamos. Representaba lo mejor de nuestra conciencia. Y mientras avanzamos hacia conocer más, ser más conscientes, entonces también estamos más conectados con nosotros mismos, y conectándonos con nosotros mismos podemos formar conexiones con los demás.

 

                                                                                               Virginia Satir
 

Padres e hijos

Padres e hijos , por Jorge Passeron

No hay madre que no se pregunte en algunas ocasiones con perplejidad qué es lo que ha de hacer con su «perverso» retoño.

Y cualquier padre siente un día u otro que su paciencia está agotándose peligrosamente. La crisis pasará, pero que pase con más o menos suavidad y dejando o no tras sí un resto de mala bilis y de peores sentimientos dependerá de las relaciones entre los padres y su vástago. De todas las influencias que contribuyen a configurar el carácter de un hombre o de una mujer, ninguna es quizá tan duradera y decisiva como estas relaciones del niño con sus padres, verdad muy conocida de los novelistas, los biógrafos y los autobiógrafos. Los tipos de relación son muy diversos. La herencia, las circunstancias económicas, la presencia o ausencia de otros niños, la edad de los padres, el grado de armonía marital en que conviven y la medida en que hayan sabido frenar sus propias pasiones desordenadas son factores que intervienen todos. En cuanto a la manera de configurar la relación, la iniciativa les pertenece a los padres. Pero los hay que, aun con la mejor de las intenciones, abusan inconscientemente de tal relación, creyendo encaminarla a buenos fines.

El niño puede abrigar contra los padres un resentimiento o una rebeldía que, reprimida gradualmente, llega a hacerse «inconsciente». También los sentimientos de un padre hacia su hijo pueden ser a veces de reprimida hostilidad o de reproche, lo cual ilustra la tesis de que pueden darse emociones conflictivas de amor y odio a una misma persona. El amor puede coexistir con el odio, nunca con la indiferencia. En tales circunstancias, cuanto más fuerte sea el odio más probabilidades hay de que, reprimido, reaparezca en forma de cuidado y protección excesivos. Enfrentándose a estas tan humanas «contradicciones» es posible precaverse contra consecuencias nada deseables.

Las relaciones con los padres repercutirán en la conducta del niño respecto de otros niños. Un padre despótico o una madre cavilosa no tendrán por qué sorprenderse de encontrar en su hijo estos mismos rasgos. Las relaciones con los padres influirán también en las actitudes que adopte el pequeño con sus maestros y en las que el día de mañana tenga para con sus compañeros de trabajo y sus jefes, así como afectarán seguramente a su elección de esposa. No será raro que el joven busque inconscientemente en la mujer de sus sueños alguna de las cualidades maternales que haya visto en su propia madre, y hasta puede que se le transformen en un parecido físico entre las dos mujeres. Por su parte, la joven quizás espera encontrar un marido que posea algunos de los atributos de su padre. Pregunté una vez a una mujer de treinta años que acababa de casarse con un hombre de doble edad por qué lo había hecho, y me contestó con toda inocencia: «Porque me recordaba a mi padre». Las relaciones entre el padre y el hijo marcarán casi seguro su impronta en las futuras vicisitudes de éste en materia sexual, y acaso también en su misma conducta como padre cuando le toque serlo.

De sutil manera, estas relaciones son matizadas en ciertos casos por lo que los padres ven en el rostro, en el tipo, en los gestos y modales de sus propios hijos. Al marido que sigue enamorado de su esposa puede complacerle descubrir una y mil veces en la cara de su hijo semejanzas con los ojos, los labios y las expresiones de ella. En cambio, si ya no la ama, estos mismos recordatorios servirán solamente para irritarle. La nariz o el mentón del hijo le parecerán entonces fuera de lugar.

En ocasiones, un niño puede ser víctima inocente de la animadversión de su madre para con su padre o al revés. El concepto que de sí mismo se vaya formando no mejorará ciertamente si oye a su madre que le regaña diciendo: «¡Qué asco, eres exactamente igual que tu padre!». Los padres que no se llevan bien andan siempre tentados de servirse del hijo como de un arma en sus inacabables pendencias: «¡Tiene el mismo mal carácter que tu madre, y es tan estúpido como tu hermana y tan basto como tu padre! ¡Todos los defectos le vienen de tu familia, y todas las virtudes y gracias, de la mía!».

También puede suceder que el padre espere que en su hijo se logren todas sus propias ambiciones y aspiraciones fallidas, aunque el chico no tenga las cualidades necesarias para hacer una carrera de leyes o de medicina o para realizar cualquier otro plan en que el padre quiera encajarle. Puede que la madre le niegue a su hija la libertad que ella misma nunca fue capaz de disfrutar. La fórmula «lo que fue bueno para mí lo es igualmente para ti» acaso le agrade a la madre, pero probablemente la hija no compartirá tal punto de vista.

Si el padre y la madre disputan a menudo, esto se reflejará seguramente en su hijo bajo la forma de una división del ánimo. Y si violan el código que esperan que el hijo respete, el efecto puede ser peor. Una vez presencié cómo una madre bien educada trataba de inculcar la cortesía a su hijito de cuatro años por el más rudo de los métodos: le cogió por el cuello y, zarandeándole con violencia, le forzó a dar las gracias por una golosina que acababan de regalarle. El pequeño aprendió sin duda una lección de este vigoroso despliegue de celo materno, pero no la lección de cortesía que se le había querido inculcar, pues lo que su madre le demostró realmente fue que la fuerza bruta es el procedimiento más seguro para salirse con la suya. A los niños no se les puede educar contra su voluntad. Si las normas del «buen» comportamiento se les imponen a la fuerza, más tarde o más temprano las desecharán.