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Esencialmente humano

EL ORIGEN DE LA ENFERMEDAD

EL ORIGEN DE LA ENFERMEDAD

 EL ORIGEN DE LA ENFERMEDAD ES, BÁSICAMENTE, EMOCIONAL

En 1978 -como quienes me leen asiduamente ya saben- conviví durante un tiempo con una tribu de la etnia huaorani. Los huaorani -más conocidos por el nombre quéchua de aucas- habitaban en la zona amazónica de Pastaza, en Ecuador. Era una etnia que prácticamente vivía en el Paleolítico y algunas de sus tribus -entre otras, la que me acogió- llegaban incluso a desconocer la existencia del "hombre blanco". O sea, del hombre de nuestra cultura y, en general, de cualquier otro tipo de humano que habitara más allá de la selva puesto que para ellos el mundo terminaba donde terminaba la selva.
En mi libro "Mi vida con los aucas" el lector puede encontrar todo un estudio antropológico de su tipo de vida pero aquí indicaré tan solo que era una cultura sumamente primigenia, analógica, totalmente integrada en la Naturaleza. Sirva de ejemplo decir que la selva era, a entender de ellos, la Gran Madre, la que les nutría. Y, así, entendían también que ellos no mataban animales sino que la Madre Selva se los daba. Y entendían también que si cazaban para más de tres días esa misma Madre Selva les castigaría. Y eso, en su cultura analógica, equivalía a decir, en el primer caso, que mataban -y así era- aquellos animales menos dotados para sobrevivir, algo que Darwin hubiera anotado en el haber de su selección natural de las especies; y en el segundo caso, que si cazaban para más de tres días -que era el tiempo en que se conservaba comestible lo cazado- el castigo sería destruir la despensa-selva quedándose sin posible comida.
Un breve resumen, el que antecede, con el que intento dejar claro que los aucas vivían -y digo vivían porque el "hombre blanco" ya ha acabado con ellos- totalmente mimetizados con la Naturaleza: desnudos, sin concepto de jerarquías, lúdicos, sin más trabajo que el de alargar la mano para coger alimento vegetal y soplar por una bodoquera para cazar al mono, su alimento básico, conviviendo sexualmente los hermanos solteros con las mujeres de los hermanos casados, acariciándose afectivamente cuando se buscaban los piojos -que eliminaban comiéndoselos- y mil cosas más que se pueden leer en mi libro. Y claro, ustedes dirán que eran unos salvajes, unos inmorales y unos guarros y que, lógicamente, estarían llenos de enfermedades. Pues bien, lean lo que sigue: a finales de 1983 el Club de Exploradores de Nueva York hizo pública una nota de prensa indicando que había organizado una expedición científica que incluiría entre sus fines básicos "determinar las causas de la resistencia de los huaoranís -o sea, de los aucas- a las más dañinas y mortales de nuestras enfermedades". Porque, concretamente, los aucas no padecían cáncer, ni enfermedades cardiacas, ni estrés, ni las restantes dolencias básicas o enfermedades mortales que azotan nuestra cultura blanca. "James Larrick -añadía la nota de prensa-, médico que encabeza una expedición de ocho facultativos y experto en Genética, espera poner en marcha el primer "banco" genético de un grupo aislado de indios amazónicos. Y estudiando esas muestras de genes procedentes de los huaoranís se podrá determinar por qué los miembros de esta tribu no padecen las enfermedades más comunes que se dan en las sociedades civilizadas". A lo que James Larrick añadió: "Y quizás podamos resolver, al tiempo, una incógnita mayor: por qué el hombre occidental padece las enfermedades que él mismo produce".
Desconozco los resultados médicos a que llegó -si llegó a algún resultado- el doctor Larrick, de quien tan sólo puedo añadir que, si por un lado era un optimista de la genética, por el otro, en cambio, mostraba la sensatez de aceptar que toda enfermedad es básicamente cultural. Y de ahí que los aucas no fueran agredidos por nuestras enfermedades. Y que si lo eran, su sistema inmunitario no estaba dañado como el nuestro y, por tanto, podía abortarlas.
Pero, ¿qué tienen esos salvajes que se comen los piojos para no sufrir las penalidades de nuestras más graves enfermedades, de esas enfermedades de las que morimos casi exclusivamente nosotros, los maravillosos seres de nuestra cultura del dólar y del euro? Pues eso: que están al margen de cuanto supone nuestra cultura del dólar y del euro...
Pero vayamos por partes. Ante todo debo indicar que nuestra ciencia, aun sabiendo que estamos escindidos en dos hemisferios cerebrales que procesan la información de manera casi opuesta -un hemisferio es el racional y el otro el emocional-, aun así, prescinde del emocional y basa toda su problemática en plantear y resolver proposiciones racionales cuantificables. O sea, lo que puede verse, medirse y físicamente extirparse, eso que no es la enfermedad sino tan sólo su forma de expresarse en el hemisferio cerebral especular. Simple escaparate de la realidad emocional profunda.
Sé que este último párrafo, por razones de espacio, es en su exposición sumamente esquemático pero eso no impide que sea cierto. Como cierto, aunque esquemático, es que la técnica terapéutica Anatheóresis, que busca y encuentra soluciones en la sincronización de esos dos hemisferios cerebrales, muestra que no sólo es aberrante ir por el mundo con ese medio cerebro de la ciencia sino que esa cultura científica hemicerebral es en sí misma causa básica de nuestras más graves enfermedades.
El hemisferio cerebral derecho, ese cerebro emocional, creativo, sensorial, cualitativo, analógico, ese cerebro que es el que predominaba en los aucas, es el cerebro que nos mantiene en simbiosis con el entorno, con la Naturaleza. En tanto que el hemisferio cerebral izquierdo, ese medio cerebro racional, mental, cuantitativo, causal es el que nos segrega del entorno, de la Naturaleza, el que nos lleva a generar y vivir en un mundo de entelequias que nos sume en una realidad que es simple virtualidad, simple coherencia racional carente de emotividad. Es un hemicerebro elevado a la categoría de Sumo Cerebro que reduce el mundo a nosotros mismos. A unos nosotros mismos cada vez más lejanos unos de otros. Y así, negando una cultura cerebral holística, confundimos la somatización de una enfermedad con la etiología de esa enfermedad.
Anatheóresis -y para una mejor comprensión veáse mi "Tratado Teórico-Práctico de Anatheóresis. Las claves de la enfermedad"- muestra que el origen de las enfermedades es básicamente emocional. Y que una cultura como la nuestra que se segrega de lo natural genera por sí misma un caldo de cultivo patológico que incide en el equilibrio emocional. O sea, en el sistema inmunitario.
En el número 20 de esta misma revista -septiembre del 2000- mostré ya, con datos contrastados, la más que grave incidencia del estrés en el sistema inmunitario. Y dígame, ¿conoce usted a una persona, a una sola persona de nuestra cultura, que no muestre -en mayor o menor grado- signos de estrés? Nuestra cultura es la cultura del estrés. Vivimos en una cultura patológica, en una cultura emocionalmente nefasta. Y aun así buscamos genes y bichitos para encontrar la clave de nuestras enfermedades mortales. Pero en nuestra cultura nadie muere, todos nos matamos. Aunque, eso sí, de enfermedades que van cambiando de nombre aun cuando siguen siendo etiológicamente la misma enfermedad.
Concretamente, el problema del cáncer es que un científico no ha dado un nombre distinto a eso que llamamos cáncer. Si así hubiera sido, hoy no moriríamos ya de cáncer sino de esa otra enfermedad con otro nombre. Y esto no es un chiste: es una realidad.
Un ejemplo: en Anatheóresis se hace totalmente claro, de una evidencia meridiana, que los nacimientos emocionalmente con feto altamente inmovilizado son proclives a actualizar, ya adultos, enfermedades de inmovilización, especialmente -antes- la poliomielitis. Pero hoy, afortunadamente, gracias a S. E. Salk, ya no hay poliomielitis; ahora la somatización más común de un nacimiento emocionalmente inmovilizado es la esclerosis lateral amiotrófica. Y nos morimos igual y básicamente por una misma razón... pero ahora esa misma razón somatiza con un nombre más largo. Y esto es posible porque no queremos comprender el carácter energéticamente holístico de nuestras enfermedades y por eso seguimos agrediendo nuestra capacidad natural para inmunizarnos y regenerarnos.
Me explico: nuestra cultura -esa llamada "cultura del bienestar"- genera tecnologías que posteriormente se descubren, por ejemplo, cancerígenas. Y ocurre que esas fuentes cancerígenas no se dan a conocer porque eso supondría una pérdida de ese llamada bienestar. Bienestar, claro está, para el grupo económico dominante que explota esas fuentes cancerígenas. O sea, que la propia cultura que genera el cáncer se defiende manteniendo la enfermedad.
Y si esa fuente generadora de cáncer -llámese campos electromagnéticos de alta tensión o determinado espray- se descubre y denuncia públicamente, a lo sumo, no siempre -véase el agujero de ozono- se elimina esa fuente cancerígena. Pero pocos se preguntan si esas llamadas fuentes patológicas no son sino simples somatizaciones de nuestra cultura en su generalidad.
Porque, ¿es que acaso esas manifestaciones somáticas patológicas no tienen sus raíces en la propia estructura científica -no afectiva- de nuestra cultura tecnológica? ¿Es que acaso tecnología no equivale a considerar la Naturaleza una simple despensa a nuestro servicio consumista? Los aucas -esos llamados salvajes- que vivían en y con la Naturaleza no cazaban para más de tres días. Nosotros -los llamados civilizados- nos consideramos tan por encima de la Naturaleza -eso que queramos o no, es lo que somos- que no dudamos en cazar para más de tres días. Nosotros estamos generando un nuevo entorno porque no hay un dentro y un fuera. Lo de fuera es el espejo en que nos vemos. Y el espejo de nuestra cultura tan solo refleja nuestro yo. Y pronto todo será protoplasma humano. Lástima que ese protoplasma esté enfermo. Y que, además, no sea comestible.
Indudablemente nuestra cultura es tan patológica que hasta queriendo hacer bien lo hacemos mal. He aquí una noticia que acabo de leer: "Más de 20.000 niños podrán pasar los fines de semana y los festivos, así como el periodo de vacaciones, en el colegio". La noticia se refiere a municipios de Madrid y se ofrece al lector como algo maravilloso. ¿Es preciso comentar que, queriendo resolver un daño de carencia afectiva familiar, se genera otro daño afectivo? Y no olvidemos que sentimiento de soledad y cáncer suelen ir muy unidos.
Evidentemente, con nuestra forma actual de entender la vida -y, más concretamente, con nuestra actual medicina en general- no erradicaremos de raíz ni el cáncer ni ninguna de nuestras otras graves enfermedades culturales (esas que no sufrían los aucas). y eso por la sencilla razón de que, ¿cómo podemos defendernos de las agresiones patológicas si la patología es nuestra propia cultura, es "nosotros mismos"? Dicho de otra manera: ¿se siente usted feliz? O, si lo prefiere: usted es consciente de que quiere seguir viviendo pero no se siente vivo; usted está ya enfermo y en lo más profundo no se defiende. Porque, en realidad, su deseo de seguir viviendo es seguir vivo, sí, pero no con los problemas que ahora oscurecen y apagan su vida. En definitiva, vivimos creyendo que Tanatos es Eros.


Juaquín Grau..... Revista Dsalud


Una relación....

Una relación....

 Si estás inmerso (o inmersa) en un vínculo de pareja que te produce mucha pena y desdicha y poca alegría y buenos momentos, que en algunos momentos te hace sentir que de algún modo llegas a desdibujarte como persona en pos de mantener una armonía o comunicación ficticias, es bien probable que formes parte de una relación tóxica. Determinarlo te será de suma utilidad para desactivarla y acceder a una vida emocional más satisfactoria.

Una relación tóxica es aquélla en la cual una o las dos personas sufren mucho más de lo que experimentan dicha y placer por estar juntos. Uno de los integrantes (y en algunos casos ambos) se ven sometidos a un gran desgaste por tratar de sostener la relación. Este tipo de vínculos provocan más insatisfacción que felicidad, y la sensación de bienestar que pueden proporcionar en escasos momentos es muy efímera ya que para vivenciarla es necesario silenciar o pasar por alto ciertas cosas que, de darles la importancia que efectivamente tienen, causarían un profundo dolor e incluso llegarían a poner en peligro la continuidad de la pareja. Ten presente que nada bueno puede surgir de uniones entre personas que generan actitudes y emociones lacerantes que nublan tu capacidad de alcanzar la plenitud emocional que te mereces.

Las relaciones ideales entre las personas son ganar-ganar. Una relación tóxica nunca puede catalogarse como tal, son de ganar-perder y, en muchos casos, las dos personas involucradas pierden. Si tú eres quien en estos momento se está planteando si el vínculo que te causa insatisfacción y momentos desagradables es de esta índole, piensa si hay comportamientos tóxicos involucrados. Si de a ratos preferirías no estar con esa persona porque te hiere y te entristece visceralmente, si utiliza mecanismos tales como la culpa, el sarcasmo y la burla para manipularte, si mina tu autoestima y tu capacidad de que decidas de manera individual lo mejor para ti, si has llegado al punto de no reconocerte a ti mismo, entonces eres parte de una relación tóxica y eres tú quien sin dudas pierde en esta forma de comunicación despareja.

¿Qué nos lleva a involucrarnos en relaciones tóxicas? Hay diferentes razones, a continuación detallo las más usuales:

La baja autoestima. Si nuestras creencias están basadas en sentir que no somos merecedores de la atención, el respeto o el amor de otra persona, quien aparezca será considerado (o considerada) nuestra tabla de salvación, a la que nos aferraremos con uñas y dientes porque sin esta persona, ¿quién nos querrá? O ¿quién pagará nuestras cuentas? O ¿quién nos cuidará?

El creernos salvadores. Fantasear que nosotros podemos cambiar a esa persona, que hemos llegado a su vida para que se transforme en otra clase de ser humano, mejor, más como nosotros queremos que sea, suponer que con nosotros se comportará de una manera diferente a la que suele hacerlo, que lograremos que se operen modificaciones impensadas, son caminos de ida hacia el sufrimiento. Podemos ayudar a que otras personas cambien rasgos de su personalidad que les molesten, siempre y cuando se den cuenta de que este cambio los favorecería, decidan hacerlo y además quieran que los ayudemos. Lo que sí tenemos es la capacidad concreta de lograr que se produzcan cambios asombrosos en nosotros mismos si así lo deseamos: esta capacidad es innata, por lo que nada ni nadie podrá privarnos de ella nunca. Es sólo cuestión de tomar la decisión de hacerlo y poner manos a la obra.

El asumir el rol de víctimas. Quién nos va a querer o a aceptar como esta persona que se digna a darnos ratos de su tiempo, o a convivir con nosotros, en definitiva, a darnos momentos su (mala) compañía cuando le place. El asumir este rol implica que estaremos generando (o aceptando) a una persona que se comportará como victimario.

La urgencia de muestras de cariño. Este tipo de deseo imperioso es muy mal consejero, y se suma a la necesidad de suplir carencias profundas. A veces da como resultado el tolerar cualquier cosa por un poco de lo que atisbamos como cariño (una demostración de afecto, sexo, un regalo), pero que en realidad encubre otro comportamiento de fondo (uso, abuso, egoísmo, maltrato, falta de respeto, etc.).

Estar acompañado a cualquier precio. El miedo a la soledad es el paso preliminar hacia una posible relación tóxica ya que, vuelvo a mencionarlo, toleraremos literalmente cualquier cosa con tal de no estar solos. Considero que no hay mayor sensación de soledad agobiante que el creer que uno está acompañado por alguien que le va a hacer bien cuando esto en realidad no es así y esa persona no sólo no cumple con nuestras expectativas más esenciales sino que atenta (con marcado éxito) contra nuestra calida de vida. ¿Cómo confiar en alguien que demuestra que no quiere nuestro bien? (Aunque diga otra cosa).

El aburrimiento. La búsqueda de nuevas sensaciones, de una manera de alejarnos de la monotonía o de la rutina puede hacer que sólo veamos una faceta de la personalidad de quien nos atrae, la divertida y agradable que nos saca del letargo en el que estábamos, y no logramos visualizar el resto de la personalidad de quien nos atrae, en la cual hay comportamientos tóxicos que en un principio no identificamos. Encontrar a alguien que tiene gustos similares a los nuestros es muy bueno - ¡enmascarar una relación tóxica no lo es! Una vez inmersos en un vínculo de esta índole, se nos dificulta salir porque creemos falsamente que volveremos al aburrimiento inicial…. ¡esto depende enteramente de nosotros! Hay muchas personas que comparten nuestros gustos y sueños que no precisan crear un vínculo tóxico para relacionarse.

La necesidad imperiosa de cumplir algún rol social, como por ejemplo el de esposa/o, madre o padre tal vez pueda llegar a hacernos priorizar el fin antes que ver a la persona que elegimos como realmente es. Algunas veces tratamos por todos los medios posibles de enmascarar la realidad para seguir manteniendo las apariencias y la estructura social, aunque el costo interno suele ser demasiado alto.

El miedo a seguir avanzando en la vida. Si tenemos un vínculo con una persona que nos pone frenos o nos cercena en nuestro crecimiento y nos estancamos en cierta área de nuestra vida (ya sea personal, laboral, espiritual o profesional) ¿no somos nosotros mismos quienes aceptamos quedarnos en una zona conocida en vez de crecer, desarrollarnos, cambiar y superarnos? Tal vez ésta ha sido tu ganancia secundaria y por eso has sostenido este tipo de comunicación por más tiempo del que quisiste o creíste poder soportar.

¿Quién dijo que amar es dar sin ninguna clase de límites? En principio hay un límite bien claro, y es el respeto y el amor a uno mismo, que está por encima de todo lo demás. Si no te quieres ni te haces valer y ensalzas a otra persona al punto de priorizarla por sobre tu bienestar y estabilidad interna, incurriendo en sacrificios estériles, integras una relación tóxica. Si la comunicación con otra persona te hace decididamente mal, impide que desarrolles tu potencial, te frustra una y otra vez, implica que relegues deseos que son muy genuinos para ti, en síntesis, no sólo no suma sino que decididamente resta, ¿hasta cuándo seguirás tolerándola?

Amar con equilibrio es la clave hacia una vida emocional sana y placentera. Trae aparejado no permitir que persona alguna interfiera en otras actividades o áreas de nuestra vida, entender que es bien posible desarrollarse en lo que uno genuinamente desee, y además crear y disfrutar vínculos sanos con otras personas. No hay por qué dejar de lado nuestras expectativas, ilusiones, deseos y sueños por intentar sostener una situación que a las claras resulta insostenible, salvo que comprometamos nuestra integridad emocional, nuestra salud, el justo respeto que nos merecemos como seres valiosos que somos y el derecho legítimo a ser plenamente felices.

Si estás inmerso o inmersa en una situación de este tipo, tienes una salida… en realidad, muchas. Cuando tú lo decidas le podrás poner fin al sufrimiento y lograrás abrir la puerta de par en par a una realidad distinta, a un futuro lleno de concreciones, optimismo y buenos tratos.

En el caso de que te des cuenta que se ha generado una relación tóxica con un jefe o superior, tal vez no le hayas puesto punto final aún por miedo a perder el trabajo, a no poder valerte económicamente, a no encontrar otro empleo que pague tus cuentas… ¡bien se puede buscar un trabajo mientras nos vamos despidiendo de nuestro jefe tóxico!

Asimismo, siempre cuentas con la posibilidad real de decidir cambiar los términos de tu vínculo de pareja tóxico en el momento que estés preparado (o preparada) para hacerlo. Si te disocias del rol que asumiste en este vínculo (salvador, maltratado, quien-todo-lo-aguanta, perdedor, sumisa, etc.) la otra persona automáticamente cambiará su postura al tratarte ya que no encontrará el mismo eco de tu parte. Por ejemplo, para que haya una persona en rol de victimario debe existir su contraparte, alguien que asuma el rol de víctima. Si uno de los dos desaparece, el otro pierde fuerza y cambia su postura … ¡se desintegra este par de roles! Asimismo, este cambio de roles y de conductas desactivará el poder que la otra persona tiene sobre ti.

Tal vez no te resulte fácil controlar tus emociones o sentimientos, aunque sí puedes elegir qué hacer y qué no hacer con ellos. Eres libre para decidir qué clase de relaciones y de personas te rodearán cada día de tu vida.

’La honestidad, la integridad y un genuino sentido del amor, sean tu huella personal.’

’Mucha gente caminará dentro y fuera de tu vida, pero solo los buenos amigos dejaran huellas en tu corazón.’


’EL HOMBRE MAS FELIZ Y LIBRE,LLEVA ATADO UNA MUJER A SU CORAZON’

’El Amor es Respeto Responsabilidad y Compromiso y No se establece dònde no lo hay’.

’El amor verdadero está ligado a la plena toma de conciencia de cada acto... de cada gesto... de cada sentimiento y de cada pensamiento...’

El amor de pareja es la sintonía de dos frecuencias psíquicas y mentales que se van armonizando poco a poco y que gradualmente van creando una sola música. Ya no se trata de dos instrumentos musicales que suenan cada uno por su lado, sino de un dúo sincronizado y lleno de vida.

’Hay que elevarse mentalmente para luego dar un amor puro, limpio y desapegado...
...Tiende al amor elevado, idealizado y vuela tan alto como las àguilas’.

’Para llegar al otro, la ternura es un camino mucho más corto y directo que la crítica’

’Manten un equilibrio entre el mundo de lo abstracto y el mundo de lo concreto, así como entre la fe y la razón...’

’El Ser humano tiene dentro de sí algo muy valioso; DIGNIDAD pero muchos viven ignorantes de ello’

¿Sabías que se puede extrañar aquello que nunca se ha tenido?...¿Sabías que la nostalgia de un hipotético futuro existe?... Yo no lo sabía, tú me lo enseñaste, sin querer...

’Llega un momento en nuestras vidas en que debemos renunciar a algo o a alguien que una vez apreciabamos pero que ya no tiene más un propósito positivo en nuestras vidas. ’

 

UNA HISTORIA DE NAVIDAD

UNA HISTORIA DE NAVIDAD

 

 De prisa, entré en la tienda por departamentos  a  comprar unos regalos  de Navidad a última hora. Miré a mí alrededor toda  la gente que allí  había y me molesté un poco. "Estaré aquí una eternidad; con tanto que tengo que hacer" pensé.   

 La Navidad se había convertido ya casi en una  molestia. Estaba deseando dormirme por todo el tiempo que durara la Navidad.

Pero me apresuré lo más que pude por entre la gente en la tienda.  Entré en el departamento de juguetes. Otra vez más, me encontré murmurando para mí misma, sobre los precios de aquellos juguetes. Me pregunté si mis nietos jugarían realmente con ellos. De pronto, me encontré en la sección de muñecas. En una esquina, me encontré un niñito, como de 5 años, sosteniendo una preciosa muñeca.  Estaba tocándole el cabello y la sostenía muy tiernamente. No me pude aguantar; me quede mirándolo fijamente y preguntándome para quién  sería la muñeca que sostenía, cuando de pronto se le acercó una mujer, a la cual él llamó tía.

El niño le preguntó:

"¿Estás segura que no tengo dinero suficiente?" Y la mujer le contestó,  con un tono impaciente: "Tú sabes que no tienes suficiente dinero para comprarla."  La mujer le dijo al niño que se quedara allí  donde estaba mientras ella buscaba otras cosas que le faltaban. El niño continuó sosteniendo la muñeca.

Después de un ratito, me le acerqué y le pregunte al niño para quién era la muñeca. Él me contestó: "Esta muñeca es la que mi hermanita deseaba con tanto anhelo para Navidad. Ella estaba segura que Santa Claus se la iba a traer." Yo le dije que lo más seguro era que Santa Claus se la traería. Pero él me contesto: "No, Santa no puede ir a donde mi hermanita está. Yo le tengo que dar la muñeca a mi mamá para que ella se la lleve a mi hermanita." Yo le pregunté dónde estaba su hermana. El niño, con una cara muy triste me contestó: "Ella se fue con Jesús.

Mi papá  dice que mamá se va a ir con ella también." Mi corazón casi deja de latir. Volví a  mirar al niño una y otra vez. El continuó: "Le dije a Papá que le dijera a Mamá que no se fuera todavía. Le dije que le dijera a ella que esperara un poco hasta que yo regresara de la tienda."   El niño me preguntó si quería ver su foto y le dije que me encantaría. Entonces, sacó unas fotografías que tenía en su bolsillo y que había tomado al frente de la tienda y me dijo: “Le dije a Papá que le llevara estas fotos a mi Mamá para que ella nunca se olvide de mí. Quiero mucho a mi Mamá y no quisiera que ella se fuera. Pero Papá dice que ella se tiene que ir con mi hermanita."

Me di cuenta que el niño había bajado la cabeza y se había quedado muy callado. Mientras él no miraba, metí la  mano en mi cartera y saqué unos billetes. Le dije al niño que contáramos  el dinero otra vez. El niño se entusiasmó mucho y comentó: “Yo sé que es suficiente." Y comenzó a contar el dinero otra vez. El dinero ahora era suficiente para pagar la muñeca. El niño, en una voz muy suave,  comentó: "Gracias Jesús por darme suficiente dinero". El niño entonces comentó: "Yo le acabo de pedir a Jesús que me diera suficiente dinero para comprar esta muñeca, para que así mi Mamá se la pueda llevar a mi hermanita. Y El oyó mi oración Yo le quería pedir dinero suficiente para comprarle a mi Mamá una rosa blanca también, pero no lo hice. Pero El me acaba de dar  suficiente  para comprar la muñeca y la rosa para mi Mamá. A ella le gustan mucho las rosas. ¡Le gustan mucho las rosas blancas!".   

En unos minutos la tía regresó y yo, desapercibidamente, me fui. Mientras terminaba mis compras, con un espíritu muy diferente al que tenía al comenzar las compras, no podía dejar de pensar en el niño. Seguí pensando en una historia que había leído en el  periódico unos días antes, acerca de un accidente causado por un conductor ebrio, el cual había causado un accidente donde había perecido una niñita y su mamá estaba en estado de gravedad  La familia estaba deliberando en si mantener o no a la mujer con vida artificial  y máquinas.

Me di cuenta de inmediato que este niño pertenecía a esa familia. Dos días más tarde leí en el periódico que la mujer del accidente había sido removida de la maquinaria que la mantenía viva y había muerto. No me podía quitar de la mente al niño. Más tarde ese día, fui y compré un ramo de rosas blancas y las llevé a la funeraria donde estaba el cuerpo de la mujer. Y allí estaba, la mujer del periódico, con una rosa blanca en su mano, una hermosa muñeca, y la foto del niño en la tienda. Me fui llorando... mi vida había cambiado para siempre.

El amor de aquel niño por su madre y su hermanita era  enorme. En  un  segundo, un conductor ebrio le había destrozado la vida en pedazos a aquel niñito. Ahora tú tienes la opción; tú puedes: 1) Cambiar de actitud y ser más sensible ante la necesidad de los demás, pudiendo convertirte en instrumento de Dios para ayudar a otros ó 2) Actuar como si no te hubiera tocado el corazón.  

 

Sólo podemos cambiar el mundo desde la realidad

Sólo podemos cambiar el mundo desde la realidad

Los fagocitadores de identidades
Domingo, noviembre 22, 2009, Reflexiones
Escrito por Ricardo Ros

Vivimos en un mundo diverso y cambiante. A nuestro alrededor hay todo tipo de personas. Cada persona es diferente y se adapta al mundo de una forma particular. La mayor parte de las personas se adaptan a los cambios correctamente, mientras que unas pocas no consiguen adaptarse y, como consecuencia, tienen con los demás y con ellos mismos una relación insana. En nuestra vida estamos rodeados de personas sanas psicológicamente y personas insanas psicológicamente.

Generalmente las personas que se adaptan a los cambios son personas que utilizan su inteligencia para crecer, mientras que las personas que no consiguen adaptarse no utilizan su inteligencia, por muy inteligentes que sean, para avanzar, sino para quedarse bloqueados.

Mira en tu entorno y observa cómo son las personas que te rodean. Seguramente con la mayoría te sientes bien y con unas pocas te sientes mal. Las personas con las que te sientes mal son personas con problemas. Todos tenemos problemas, pero las personas que no saben adaptarse, además de tener problemas tratan de contagiar sus problemas a los demás, mientras que las personas bien adaptadas asumen sus problemas y tratan de resolverlos sin implicar a nadie más. La diferencia es clara. Las personas con problemas tratan de fagocitarte, son como aliens que procuran dejarte sin identidad.

Rodéate de personas inteligentes, divertidas, sin dificultades. Huye de los problemas que no te corresponden.
Sólo podemos cambiar el mundo desde la realidad.

El mundo es como es, no como nos gustaría que fuera. Por eso, concéntrate en los hechos. Los hechos no mienten. Cuanto más cerca estés de los hechos y más alejado de las fantasías, más cerca estarás de la realidad. El contacto con la realidad nos hace adaptarnos a los cambios. Para poder adaptarnos a los cambios debemos mantener alejados a quienes tratan de meternos en su mundo insano y fantasioso.

Isabel, en los comentarios de la última reflexión, dice: “Vaya, por lo que entiendo quiere decir que si tenemos a un amigo que tiene problemas poco menos está diciendo que lo dejemos hundirse en la mierda en vez de ayudarle” Sonia añade: “Yo estoy de acuerdo con Isabel. Si un amigo tiene problemas, es injusto dejar de verle y no ayudarle”

Rosario me defiende: "siento que Ricardo no se refiere a ese tipo de problemáica de los demás, sino específicamente al tipo de personas que son quejumbrosos permanentes por lo que "la vida" les deparó a causa de sus padres, familias, circunstancias, etc.... y se enganchan de una manera que no son, o no se sienten capaces de SOLTAR.y van por la vida jodiendo las vidas ajenas y las propias por sus desgracias."

Paloma me ha llamado por teléfono en relación también con la última reflexión de la semana pasada. Paloma (nombre ficticio) lleva muchos años trabajando como coach. Me cuenta que ya no puede más, que en su trabajo ha sabido diferenciar sus sentimientos de los de los demás, pero que en su vida personal lo ha mezclado todo y lo ha perdido todo. Me dice que tiene un cuñado que ha destrozado a su hermana y a sus sobrinos con sus problemas y que al final ha acabado también con ella cuando ha tratado de ayudarles. “No sólo me encuentro sin autoestima, me dice, sino que también me he quedado sin dinero, incluso tengo deudas. Mi cuñado ha destrozado todo lo que tenía alrededor y, finalmente, se ha suicidado, dejándonos a todos hundidos”

Me dice que se ha sentido completamente reflejada en la reflexión. Dice Paloma: “Es cierto que existen vampiros que te chupan la identidad. Si te dejas atrapar te hacen dudar de ti misma y de tus valores. Yo me siento ahora una pendeja (persona sin valor). Traté de ayudarles y me sentí atrapada en su propia vomitona, no supe crear una distancia psicológica con sus problemas”

Es muy importante diferenciar entre las personas y sus conductas. Paloma ha confundido ayudar a su hermana y su cuñado, con hacerse responsable de sus problemas. Yo puedo querer mucho a un amigo, pero no necesariamente tengo que estar de acuerdo con sus conductas. Es más, debo distanciarme de sus conductas destructivas si quiero sobrevivir. Si permites a alguien que te obligue a secundar sus conductas destructivas, habrá ganado, pero serás tú quien sufra y quien se hunda. Cada persona es responsable de sus conductas y no por querer mucho a una persona tenemos que aceptar esas conductas destructivas, ni podemos asumir la responsabilidad de sus conductas.

Sandra me cuenta que cada vez que se encuentra con su prima se deprime y se culpabiliza. Me dice: “Estuvo metida en las drogas en su juventud, conseguimos ayudarle a superarlas, pero siempre tiene algún problema, siempre se mete en los peores problemas que puedas imaginar. Nunca ha querido trabajar, porque dice que tenemos que mantenerla nosotros”. Me dice Sandra que ha tratado por todos los medios de ayudarle, escuchándole, dándole consejos, pagándole un profesional, pero ella sigue y sigue haciendo lo mismo. “La quiero mucho porque nos hemos criado como hermanas, me dice, pero ella no quiere cambiar, ella sigue siempre con sus problemas y lo único que consigue es hundirnos a toda la familia. Porque encima nos culpabiliza de sus decisiones equivocadas”

Te quiero mucho, pero no voy a dejar que sigas haciendo eso, porque si sigues haciéndolo no tendré más remedio que alejarme de ti

Un amigo me contaba hace unos meses que un día quedó a cenar con un amigo alcohólico. En la cena este amigo bebió mucho. Después de cenar fueron a varios bares y siguió bebiendo. Pero el amigo le dijo que por qué no iban a una discoteca que estaba a quince kilómetros. Mi amigo le dijo que no podía conducir en esas condiciones, pero su amigo insistió y se montó en el coche para irse. Mi amigo pensó que no podía dejarlo sólo, o sea que se subió también al coche. Llegaron a la discoteca haciendo eses, el amigo siguió bebiendo y le propuso ir a un club de carretera a cincuenta kilómetros. Mi amigo trató de disuadirlo, nunca había ido a uno de esos clubs, es más le repugnaba la idea, y además su amigo estaba completamente borracho. Pero se volvió a montar en el coche. Todo esto me lo contaba desde la cama en el Hospital, con siete fracturas, tras salirse de la carretera. Su amigo sólo tuvo unas pequeñas heridas. “¿Qué podía hacer?, me dijo, no podía dejarlo solo”

¿Qué opinas? ¿Debería haberlo dejado sólo o hizo bien acompañándolo?

Riquezas

Riquezas

No hay mayor riqueza que las riquezas del corazón ofrecidas generosamente a través del amor,  soporte y calor de una familia compasiva. Si los regalos del corazón podrían ser medidos, podre considérarme ser uno de los individuos más ricos en este planeta Tierra.

¿Lo qué tenemos en la cabeza afecta?

¿Lo qué tenemos en la cabeza afecta?

Una bala en la cabeza.

Autor: Hermano Pablo.
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Llevaba diez años de sufrir dolores de cabeza. Primero pensó que era exceso de trabajo. Después le dijeron que podría ser migraña. Un médico le diagnosticó sinusitis. Pero Bruce Levón no hallaba alivio de ninguna manera, y por fin le sacaron una radiografía. El resultado fue interesante. Bruce tenía una bala incrustada en la base del cráneo.

Diez años atrás, en un baile, alguien había disparado al azar. Bruce recibió el plomo en la cabeza, aunque sólo sintió un rasguño. Más temprano, camino al baile, Bruce había tenido un accidente de automóvil, y él siempre pensó que el rasguño había sido el resultado de algún vidrio del parabrisas.

No es nada común vivir diez años con una bala en la cabeza, aunque es cierto que casos como éste se encuentran en los archivos médicos. El cuerpo es un mecanismo maravilloso que se adapta a muchas interferencias, pero vivir diez años con una bala en la cabeza es extraordinario.

Sin embargo, hay miles de personas que sí llevan algo en la cabeza y en el corazón que daña y hiere y agravia y deteriora. Son las ofensas no perdonadas. Nada produce más daño en el corazón que cargar una injuria, un daño, una ofensa no perdonada.

La reacción normal es defendernos diciendo: «Fue él quien me hizo el mal. Que venga él a mí y me pida perdón.»

Jesucristo, en su Sermón del Monte, dijo algo muy interesante: «Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda» (Mateo 5, 23-24).

Tomemos nota de la importantísima frase: «y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti.» Esto quiere decir que es el ofendido quien debe buscar la paz con el que lo ofendió. De no ser así, si no nos busca el que nos ofendió, nunca estaremos en paz. Y es que importa mucho que no carguemos toda la vida un resentimiento no perdonado. Porque nada produce más daño personal que cargar en la mente y en el corazón una ofensa no perdonada.

Nosotros somos los únicos que podemos extraer la bala que tenemos en el corazón. Busquemos al que nos ofendió y reconciliémonos con él. Si no lo hacemos, llevaremos esa carga hasta la muerte. Jesucristo nos dará la gracia para hacerlo. Nuestra tranquilidad depende de eso. No perdamos más tiempo. Busquemos la ayuda de Dios.

Pimienta de cayena

Pimienta de cayena

La pimienta de cayena

Cayenne es la más fuerte de la familia del pimiento y es una de las máximas hierbas en el planeta. Los beneficios de salud están a menudo ignorados o ridiculizados por el público general, así como el ajo, debido a sus asociaciones y uso culinario. Es la hierba circulatoria número uno, siendo sumamente efectivo y completamente inofensivo.

El remedio natural para la Circulación

Tiene un efecto total en la circulación y realiza todas las acciones principales requeridas de un remedio natural para la circulación.  Impide la pegajosidad de plaquetas, reduciendo considerablemente la tendencia para coagular y tiene una acción que resuelve una trombosis existente. Esto es notable al ver que rápidamente detiene hemorragia interna y externa. Limpia los vasos sanguíneos.  Puede tener un efecto maravilloso en la claridad del cerebro y la memoria, especialmente para las personas de edad por su efecto del normalizar la circulación para ese órgano tan vital.  Este efecto de normalizar cualquier área del cuerpo que este deficiente al suministrar sangre, como el cerebro, recibirá sangre fresca, revitalizante  para renovar y restaurar. El efecto del normalizar también quiere decir que la presión alta tenderá a disminuir y la tensión arterial baja aumentar. Muchos casos de gangrena han sido reportados ya curados por esta hierba maravillosa.

Cayenne y Ataques Al Corazón

Esta hierba tiene la capacidad para abortar algunos tipos de ataque al corazón y  angina. (Si un coágulo de sangre no es la causa principal.)  Por ejemplo cuando hay dolor de corazón y el brazo izquierdo (angina) y más gravemente, un dolor aplastante (como tener a un elefante sentado sobre el pecho), sorber un vaso de agua caliente con una cucharita de pimienta de cayena previamente infundida (o sea calentar hasta que hierva el agua con una cucharita de pimienta de cayena añadida, y dejarla para infundir por algunos minutos) hará, en muchas casos abortar el ataque dentro minutos.

El uso normal de una suficiente dosis de pimienta de cayena nos mantendrá libres de ataques al corazón por largos años, posiblemente de por vida. (Uno no tiene que resistir el sabor quemador del método de agua caliente para el uso normal, ya que  encapsulada sigue siendo la opción preferida). Esta acción de Cayenne es debida a su habilidad para ayudar a oxigenar los tejidos finos, combinadas con una propiedad antiespasmódica. La oxigenación adecuada del tejido fino es uno de los factores primarios en el mantenimiento de la salud, especialmente pertinente con las personas de edad. Su acción en el corazón va más allá hasta ayudar a producir una pulsación normal del corazón.

Cayenne y Digestión

Otro efecto valioso de pimiento está en la digestión. Es realmente bueno para el estómago. La indigestión, la digestión escasa y aun las úlceras del estómago son todo mejoradas o rectificadas. (Es posiblemente debido a sus propiedades antisépticas que las bacterias involucrado en los casos de la úlcera del estómago son eliminados). Así en contra de lo que algunas veces de la pimienta de cayena se  creyó, no hace daño a el estómago u otros órganos internos, sólo tiene función de ayuda. Tiene un efecto estimulante donde hay lentitud de la digestión o la circulación, normalizando así la presión alta. Es usada en muchas formulaciones herbarias, aun en aquellas no apropiadas en la digestión o la circulación, ya que se usa para ayudar a cargar o  llevar  las otras hierbas alrededor del cuerpo.

La Cayenne ayuda a  mantener la presencia de sangre dentro de los vasos, y  proveer un balance de glóbulos blancos, por consiguiente soporta el sistema linfático. Es un remedio efectivo para las hemorroides por que equilibra la circulación en el ano. Es también muy beneficioso para desórdenes circulatorios de las extremidades, incluyendo las piernas, como la claudicación, las várices etcétera.  Este artículo no permite suficiente espacio para describir la extensión completa de la capacidad y la acción de la pimienta de cayena, así es que usted está animado podrá leer a…..(traducido del libro del) Dr. John Christopher “School of Natural Healing”

La piedra de toque

La piedra de toque

Se cuenta de un hombre al que un anciano sabio reveló un secreto fabuloso llamado "la piedra de toque". Se trataba de hallar dicho talismán tras lo cual estaría a su alcance todo aquello que deseara.

La Piedra de Toque podría encontrarse, según le informó el sabio, entre los guijarros de una playa. Todo cuanto debía hacer era pasear por la orilla e ir recogiendo guijarros. Si una de esas piedras la sentía tibia al tacto, cosa contraria a lo que suele suceder con los guijarros, habría encontrado la Piedra de Toque.

El hombre se marchó inmediatamente a su casa y decidió dedicar una hora cada día a la búsqueda de tal tesoro. Y cada mañana al amanecer recogía piedras en la playa. Cuando agarraba un guijarro que sentía frío, lo tiraba al mar.

Esta práctica continuó hora tras hora, día tas día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Cada guijarro se sentía frío. Cada guijarro era inmediatamente lanzado al mar. Sin embargo, se consolaba pensando que aquella práctica resultaba sana y agradable. De hecho, pasados los años, casi había olvidado la razón de sus paseos matinales por la playa, disfrutaba mirando el mar, observando el oleaje, escuchando a las gaviotas y recoger y tirar los guijarros pasó a ser casi un juego divertido, un hábito.

Pero entonces, tarde en una mañana, sucedió que tomó un guijarro que sintió tibio, a diferencia de los demás. El hombre, cuya conciencia apenas percibió la diferencia, lo lanzó al mar. Ni siquiera se dio cuenta que había tirado La Piedra de Toque. El tesoro cuya búsqueda había comenzado hace tantos años.

FIN

A veces me pregunto cuántas cosas tenemos a nuestro alcance que dejamos de lado casi sin darnos cuenta, en ocasiones, y otras plenamente conscientes, despreciándolas por su aparentemente insignificante valor.

En nuestro afán por ser felices, buscamos la técnica por excelencia, el maestro que nos ilumine, la lectura que nos haga sabios de repente, es decir, nuestra Piedra de Toque particular.

Así, como niños que en busca de su caramelo preferido dejan de lado otros envueltos en papeles de colores diferentes, nos olvidamos de la belleza de un amanecer, del misterio de una puesta de sol, de lo insondable de unos ojos cariñosos que nos miran con ilusión y esperanza.

La magia nos rodea pero nosotros, pobres mortales, la despreciamos puesto que nos creemos que somos capaces de diferenciarla, de distinguirla, de conocerla.

Pero eso una contradicción evidente ya que si no tenemos esa felicidad o iluminación no estamos en condiciones de reconocerla cuando la veamos delante de nuestros ojos, y si la ya la poseemos, no necesitamos buscarla.

Me gustaría tener un maestro como el sabio de la historia,que me de una tarea distractora, sencilla y humilde, pequeña en su realización pero grande en su promesa, como impulso necesario para bucear en lo insondable de la vida.

Necesitamos de la ilusión, de la magia, aunque sea para buscar con humilddad y desapego, para apreciar lo hermoso de lo cotidiano porque, de defnitiiva, todos somos ya magos y sabios.

La maravilla está en nosotros y tan sólo tenemos que soltarnos y dejar que fluya, atrevernos a reconocerla, reclamarla y ejercitarla.

Hay una pequeña piedra de toque, que siempre está ahí mismo, a tu alcance, en tu corazón.