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errorisfobia

 

¿Conoces la "errorisfobia"? No la busques en los libros, me la acabo de inventar

 

Existe una fobia especial que no está descrita en los libros. Se llama la fobia al error, el miedo a equivocarse.

 

¿Cómo comenzar? Hay muchas maneras de comenzar cosas. Pero pasamos la mayor parte de nuestro tiempo inmovilizados por la inercia que nos da el miedo a cometer errores. Es una fobia cultural, que sólo existe en el mundo occidental y que viene del concepto medieval de "bueno" o "malo" (no existe en otras culturas, como las orientales). Si aciertas vas al cielo; si te equivocas vas al infierno. Este miedo arrastrado por la cultura durante generaciones hace que perdamos muchas oportunidades, que se nos escapen muchas ocasiones a lo largo de la vida. Los japoneses o los chinos no tienen miedo a la equivocación. Los hispanos y anglosajones tenemos miedo de equivocarnos.

 

Una manera sencilla de curar esta fobia es acelerando nuestra buena voluntad de probar suerte, de empezar las cosas y mantenernos ocupados. Cuando pruebas suerte, dos cosas puedes ocurrir:

 

1) que te equivoques

2) que no te equivoques

 

Una persona inteligente sabe aprovechar y sacar partido a ambos resultados.

 

Si no eres un fóbico a comenzar cosas, lo que haces es comprobar la retroalimentación, aprender de ella y volver a comenzar.

 

A) Si da error, vuelves a probar con algo diferente.

B) Si no da error, entonces sigues adelante.

 

Aunque tienen valores diferentes, ambos resultados son la consecuencia de haber empezado. El no comenzar, la inercia de no comenzar, no consigue resultados, no tiene valor. Cualquier número que multipliques por cero es cero.

 

Es lo que hacen los sistemas informáticos. Siempre están haciendo algo (excepto si están apagados). Se mantienen ocupados haciendo bucles y aprenden de cada resultado. Así es como aprendíamos cuando éramos niños, hasta que nos enseñaron a tener miedo a equivocarnos. Si los computadores tuvieran miedo a equivocarse, no nos servirían para nada. Nadie usaría un ordenador que tuviera miedo a equivocarse. Pero los ordenadores no tienen miedo, simplemente trabajan.

 

Cuando comienzas algo, nunca sabes qué ocurrirá. Existe siempre un riesgo, una incertidumbre sobre el resultado. Este riesgo tiene suficiente peso como para mantenernos en la fobia a comenzar. Esta fobia a comenzar muchas veces se disfraza con máscaras diferentes y trata de parecer algo diferente de lo que realmente es. Se trata de miedo, pero tras estos disfraces las personas adoptan las máscaras de críticos, de analizadores, de estudiosos, de controladores, de previsores. Pero no hay posibilidad de criticar, ni de analizar, ni de estudiar, ni de controlar si no se comienza.

 

Preguntar es una forma de comenzar. Pedir es otra forma de comenzar. Ofrecerse es otra manera de comenzar. Cada día millones de empresas y personas publican sus anuncios en la prensa ofreciendo sus servicios. Cada día millones de personas en todo el mundo envían sus peticiones de trabajo y millones de empresas ofrecen puestos de trabajo. Los políticos piden el voto, los comerciales ofrecen productos, los amigos solicitan nuestra atención.

 

¿Qué necesitas? ¿Qué puedes ofrecer?

 

La parte más dura de comenzar es... ¡comenzar! Es un bucle del que es difícil salir y es la causa de la inercia que nos mantiene donde estamos.

 

Lista número 1:

Escribe 10 cosas sobre las que te lamentas no haber comenzado:

1.

2.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

9.

10.

 

Lista número 2:

Escribe ahora 10 cosas que podrías hacer para comenzar a resolver el punto número 1 de la lista número 1.

1.

2.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

9.

10.

 

Lista número 3:

Escribe 10 cosas que podrías preguntar para poder comenzar

1.

2.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

9.

10.

 

Recuerda que nada pasa hasta que alguien empieza algo. ¿Cómo te sientes cuando te equivocas? ¿Te sientes cómodo ante los errores? ¿Tienes miedo de equivocarte? ¿Eres capaz de arriesgarte?

 

Me gustará saber tu opinión. Aunque te equivoques.

 

Excelente articulo de Ricardo Ross de su blog http://www.ricardoros.com/blog/

La Verdad Detras Del Espejo

Reflexión

Al triste, no le preguntes la historia de su desgracia...
Sino dile que en ti, tiene un amigo.
Al que llora, no le escudriñes el origen de su llanto...
Sino dile que tu tienes un hombro, un pañuelo, una sonrisa.
Al que anda tambaleante por la vida no le analices por qué no ha llegado nunca a ninguna parte...
Mejor dile que tu tienes una luz, un consejo, y un bastón por si llegara a necesitarlos.
Al que anda sin templo, y sin oración no le preguntes por qué es un descreído.
Mejor enséñale a Dios, y mételo en el secreto de tu plegaria
A esos que hacen un caos de su vida no les preguntes que causa su confusión...
Mejor enséñales el rastro sosegado de la fé, y el fluir constante de tu serenidad.
Al que anda dolido y agotado con su cruz, no le preguntes por qué le pesa tanto...
Mejor ponlo en posición de que Dios se irradie sobre él... Y ya poco a poco irá llegando la luz.
Al que se resiste a seguir, y se siente vencido, no le andes por las normas, las deducciones y los raciocinios...
Mejor dale la mano, y dile:"¡Voy contigo!"
No le preguntes a cada uno su necesidad...
Mejor demuéstrales que siempre hay un sueño más asombroso que su mala suerte.

Mensaje de Cruz Roja Internacional



Esta es una recomendación de la

Cruz Roja a nivel mundial:

Las ambulancias y emergencias médicas se han dado cuenta de que a menudo, en los accidentes de carretera, los heridos llevan consigo un teléfono celular. Sin embargo, a la hora de intervenirles, no se sabe a quién contactar de la larga lista de números.

Nos lanzan, por tanto la idea de que todo el mundo añada a su agenda del teléfono celular el número de la persona a contactar en caso de urgencia, bajo el nombre: 'AA en caso de Emergencia' , (las letras AA es para q que aparezca siempre como primer contacto en la lista). Es sencillo, no cuesta nada y podría ayudarnos mucho. Si te parece bien, pasa este mensaje al mayor número posible de personas. Al fin y al cabo es un dato más que registramos en segundos y puede ser nuestra salvación.

LA VIDA EN TRES TIEMPOS

Recientemente una profesora muy joven, que viajó de Polonia a Brasil, impartió un seminario y, con mucha lucidez, aportó puntos importantes para la reflexión de su auditorio.

Ella dijo lo siguiente:

********

"Ya viví lo suficiente para presenciar tres períodos distintos en el comportamiento de las personas.

El primero lo viví en la infancia, cuando aprendí de mis padres que era preciso ser.

Ser> honesta, ser educada, ser digna, ser respetuosa, ser amiga, ser leal...

Algunas décadas más tarde, fui testigo de la fase del tener.

Era preciso tener.

Tener buena apariencia, tener dinero, tener status, tener cosas, tener y tener...

En la actualidad, estoy presenciando la fase del "haz-de-cuenta".

Analizando este punto de vista, llegaremos a la conclusión de que hoy, muchas personas hacen de cuenta que todo está bien.

Padres hacen de cuenta que educan, profesores hacen de cuenta que enseñan, alumnos hacen de cuenta que aprenden, profesionales hacen de cuenta que son competentes, gobernantes hacen de cuenta que se preocupan con el pueblo y hay pueblos que hacen de cuenta que lo creen.

Personas hacen de cuenta que son honestas, líderes religiosos que se hacen pasar por representantes de Dios y fieles que hacen de cuenta que tienen fe

Enfermos hacen de cuenta que tienen salud, maleantes hacen de cuenta que son dignos y la justicia hace de cuenta que es imparcial.

Traficantes se hacen pasar por ciudadanos de bien y consumidores de drogas hacen de cuenta que no contribuyen con ese mercado del crimen.

Padres que hacen de cuenta que no saben que sus hijos usan drogas, que se prostituyen, que se están matando poco a poco e hijos que hacen de cuenta que no saben que sus padres saben.

Corruptos se hacen pasar por idealistas y terroristas hacen de cuenta que son justicieros.

Y la mayoría de la población hace de cuenta que todo está bien.

Pero una cosa es segura:

No podemos hacer de cuenta cuando nos miramos en el espejo de la propia conciencia.

Podemos inclusive encontrar disculpas para explicar nuestros haz-de-cuenta, pero no los justificamos.

Es importante resaltar, sin embargo, que esa representació n de cada día, ese haz-de-cuenta causa perjuicios para aquellos que echan mano de este tipo de comportamiento.

La persona que actúa así termina confundiéndose a sí misma y cayendo en un vacío, pues ni ella misma sabe de hecho quien es y acaba traicionándose en algún momento.

Y esto es extremadamente extenuante y desgastante.

Raras personas son realmente auténticas. Por eso se destacan en los ambientes en que se mueven.

Son aquellas que no representan, apenas son lo que son, sin hacer de cuenta. Son profesionales éticos y competentes, amigos leales, padres celosos en la educación de sus hijos, políticos honestos, religiosos fieles a las enseñanzas que imparten. Son, en fin, personas no complicadas, de actitudes simples, pero coherentes y, sobre todo, fieles consigo mismas.

La persona que vive de apariencias o finge ser quien no es, corre serios riesgos de caer en la depresión. Esto es perfectamente comprensible por la batalla que traba consigo misma y el desgaste para mantener una realidad falsa.

Si es fácil engañar a los demás, es imposible engañar a la propia conciencia. Por todas esas razones, vale la pena ser quien se es, aunque eso no le agrade a los demás.

Al final, no es a los demás que rendiremos cuentas de nuestras acciones, sino a nuestra conciencia y a Dios.

Qué pasaría…

Qué pasaría…

Qué pasaría…

¿Qué pasaría... si un día despertamos dándonos cuenta de que somos mayoría?

¿Qué pasaría si de pronto una injusticia, solo una, es repudiada por todos, todos los que somos, todos, no unos, no algunos, sino todos?

¿Qué pasaría si en vez de seguir divididos nos multiplicamos, nos sumamos y restamos al enemigo que interrumpe nuestro paso?

¿Qué pasaría si nos organizáramos y al mismo tiempo enfrentáramos sin armas, en silencio, en multitudes, en millones de miradas la cara de los opresores, sin vivas, sin aplausos, sin sonrisas, sin palmadas en los hombros, sin cánticos partidistas, sin cánticos?

¿Qué pasaría si yo pidiese por vos que estás tan lejos, y vos por mí que estoy tan lejos, y ambos por los otros que están muy lejos y los otros por nosotros aunque estemos lejos?

¿Qué pasaría si el grito de un continente fuese el grito de todos los continentes?

¿Qué pasaría si pusiésemos el cuerpo en vez de lamentarnos?

¿Qué pasaría si rompemos las fronteras y avanzamos y avanzamos y avanzamos y avanzamos?

¿Qué pasaría si quemamos todas las banderas para tener solo una, la nuestra, la de todos, o mejor ninguna porque no la necesitamos?

¿Qué pasaría si de pronto dejamos de ser patriotas para ser humanos?

¿No sé... me pregunto yo... qué pasaría?

Autor: Mario Benedetti

La felicidad implica dejar marchar lo viejo y recibir lo nuevo

La felicidad implica dejar marchar lo viejo y recibir lo nuevo

Felicidad es una meta que todos perseguimos sin saber que basta con dejar marchar aquellos viejos hábitos o creencias que ya no nos son positivas. Para recibir lo nuevo hemos de eliminar primero aquello viejo que dificulta la felicidad.

La vida es un continuo flujo de cosas, situaciones, relaciones... todo va y viene, como una constante oportunidad de cambiar o mejorar las situaciones.

Si pretendemos llegar a tener una vida más prospera que la que hemos tenido hasta ahora, más próspera en todos los sentidos que cada uno le quiera dar a esta palabra (felicidad), una vida más llena y más rica de bienes, entonces es necesario crear un nuevo espacio en nuestro corazón y en nuestra mente (limpiando y sanando) para que estos operen los cambios deseados. Hemos de dejar marchar lo viejo para disponernos a recibir lo nuevo. Solo una nueva actitud, más amorosa y más lucida hacia nosotros mismos, puede ayudarnos a identificar lo que ya no nos conviene y dejarlo marchar.

Si la felicidad tuviera una sola exigencia seria algo así como: "Haz en ti todo el vacío que puedas, vacía tu saco interior de todas las creencias impuras o perfectamente negativas que hasta ahora has considerado como imprescindibles en tu vida, Yo necesito todo tu espacio interior para manifestarme libremente y que tú me puedas sentir sin más interpretaciones o convencimientos inútiles"
Hemos de dejar primero que salga lo viejo para dar cabida a algo nuevo y por cierto, fantástico para nosotros. Pues ningún cubo que este lleno de barro se podría llenar mas aunque sea de agua y esperar obtener un resultado límpido.

¿Quién no ha aprendido a aferrarse al pasado?

¿Quién se atreve a salir de sus ataduras y a sanar su vida sin sentirse culpable inmediatamente, creyendo que eso es un comportamiento egoísta, que va contra la educación o los esfuerzos de sus padres?

Aferrarse al pasado, por temor a no saber ya quienes somos sin la mirada o la aprobación del otro y por temor a tener que re-construirse sin otro modelo que el de nuestro propio corazón y juicio, después de haberlos abandonado tanto tiempo, es cortar con el flujo natural de todo lo bueno que tenemos derecho a vivenciar.

Estancados en este tipo de comportamiento, bloqueamos y así impedimos que lo que más nos llena (lo nuevo) y la felicidad se pueda producir, culpando siempre a la vida y a los demás. No dejamos marchar lo viejo y nos convertimos en víctimas.

¿Qué tipo de felicidad experimenta una victima?

La comodidad y la costumbre, a las que se somete una persona victima de su propia falta de autoestima y coraje, son las que la atan por ejemplo a su pareja desenamorada. Pero por mucho que se esfuerce en ese papel, siente y sabe que no puede reemplazar el sentimiento verdadero de amor que hace que uno se sienta real y experimente la verdadera felicidad. El amor no se entrega a los juegos de la mente humana, no cambia para complacer a la mentira, hija del miedo, solo sabe Ser lo que Es, alegría pura. Negarse la posibilidad de amarse y amar, no solo es negarse a si mismo, sino también negarse al otro y a los demás.

Al aferrarse a una relación de pareja ya obsoleta, al no soltarla, estamos impidiendo que la persona adecuada llegue a nuestro lado o dirigirnos al suyo. Sí, nos convertimos en el obstáculo principal a nuestra propia felicidad. No nos estamos autorizando lo más natural del mundo, nos negamos a involucrarnos de corazón, nos prohibimos sentirnos plenamente enamorados, nos excluimos de la lista de los amados.

¿Cuántas veces habremos oído, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer?

Esta es la creencia y el dicho de una persona que no confía en la Vida, que se da la espalda y se la da también a todo lo que es el amor. Por miedo, no se atreve a ser feliz ni deja que los demás lo sean; de ese modo no le recordarán que ella no lo está siendo.

Si le preguntases a la gente si desea la felicidad, la mayoría te contestaría: Sí, por supuesto. Pero, ¿acaso están dispuestos a cambiar sus actitudes y creencias hacia ellos mismos para empezar a serlo?
Para que ocurra la felicidad y todo lo nuevo es necesario sanar patrones antiguos y pensamientos que no son propios ni positivos.

¿Cuantos de nosotros no estamos a gusto en nuestro puesto de trabajo, pero no nos atrevemos a buscar otra cosa que nos convenga más y nos haga sentir más la felicidad o menos asfixiados por miedo, por falsa comodidad, por falta de confianza en nosotros mismos, pero también por creencia inocente y un poco cobarde de que la vida es quien se tiene que encargar de este cambio?

Si tú no dejas marchar lo que ya no te sirve o te aburre ¿cómo podrá llegar lo bueno a tu vida?

Responsabilizarse de uno mismo es el único camino conocido para sentirse vivir sin decepcionarse jamás de lo que otros quieran o puedan darnos o no. Elige deshacerte de ese comportamiento, muy sutil, que se llama mendicidad y que nos cuesta tanto identificar en nuestros gestos cotidianos.

Disponernos a recibir es deshacernos de todo lo viejo e inservible, ya sean objetos, costumbres, creencias, comportamientos que obedecen a la posesividad y el apego más que a la generosidad y el desapego.

Atrévete a cambiar las creencias que tienes y nutres sobre y para ti mismo

Esto es un primer paso de sanación de tu mente negativa, torturada o equivocada, un paso tan eficaz como sencillo.

¿Quien ha visto o comprobado, por mucho que lo intente, que la felicidad se halle en lo complicado?

"Fluyo con la Vida y ahora me autorizo a gozar de su belleza"

"Soy uno y la misma cosa con el próspero poder del Universo"



Autor: Anne Astilleros

Escritora, Coach, Hay Teacher, kinesióloga, terapeuta energética, chamanismo
Articulista de Enbuenasmanos

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