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Esencialmente humano

El Agua

El Agua, Fuente de Vida por Hortensia Galvis Si existe alguna sustancia que sea esencial para la vida, esa es el elemento agua. En la Tierra la vida misma se originó en los mares, y el sostenimiento de todos los organismos vivos depende de su existencia. Además de múltiples beneficios en el plano físico, el agua posee atributos sutiles que son desconocidos para el hombre promedio. Vale la pena referirnos a ellos, ya que, en nuestro tiempo, constituyen una clave importante para la transformación, tanto del hombre, como del planeta. Desde el punto de vista electromagnético el agua está conformada por moléculas que tienen forma de tetraedro irregular. Estas moléculas se componen de átomos de oxígeno, que poseen carga negativa, y átomos de hidrógeno con una carga positiva. Por la característica bipolar de su estructura, el agua tiene la capacidad de seguir resonando con las frecuencias electro magnéticas que la alcanzan, en forma semejante a como lo hacen los cristales de cuarzo. Eso significa que, igual que los cuarzos, las moléculas de agua también tienen el potencial de guardar la información que reciben en forma de energía. El doctor Maseru Emoto publicó recientemente un libro titulado “Los mensajes del agua”. En esta publicación, el científico divulga algunas, de las diez mil fotografías de moléculas de agua congelada, que muestran cambios sorprendentes, inducidos durante su investigación. Las fotografías son la evidencia de la transformación molecular que sufre el agua, cuando se le proyectan: pensamientos, palabras, sentimientos, o entra en contacto con sonidos musicales determinados. Por ejemplo: en las muestras de agua, que fueron sometidas a los discursos de Hitler y a la música Heavy Metal, las moléculas adoptaron formas distorsionadas, irregulares y visualmente desagradables. Mientras que, en las muestras, que recibieron energía enviada desde la meditación, la oración, o recibieron el impacto sonoro de la música de Juan Sebastián Bach, las moléculas se cristalizaron en patrones geométricos más complejos, visualmente muy armónicos y de inusitada belleza. La red magnética del planeta está tejida por sus aguas: los océanos, los lagos, los ríos y el hielo de los glaciares. A través de esta red se llevan a cabo las transmutaciones energéticas para guardar, o cambiar los patrones que conforman la realidad manifestada. Además, la atmósfera de la Tierra también está formada por vapor de agua. Allí todas las cargas energéticas positivas o negativas, emitidas por los pensamientos, quedan adheridas a la atmósfera, y son transportadas de una mente a otra. Con el término “mente colectiva” designamos precisamente a esta impronta energética que fluye con el aire, y que corresponde al total de la energía mental proyectada por los seres humanos. Con cada respiración entramos en contacto con este campo de fuerza, pero, por efectos de la “Ley de la Correspondencia”, solo asimilamos las frecuencias que son afines a las propias. Parte del trabajo del “Sendero de la Luz” es alimentar la atmósfera del planeta solo con cargas luminosas, es decir, emitiendo solo pensamientos positivos. También hay una práctica valiosa, que consiste en hacer conciente la respiración, afirmando que al inhalar estamos tomando las frecuencias más elevadas del medio ambiente. Solo aquellas que puedan darnos: paz, alegría, salud, felicidad, o la cualidad que deseemos incorporar. En el plano astral, el agua está relacionada con el cuerpo emocional del hombre. Por correspondencia, el agua, administrada en distintas formas, puede disolver emociones que atormentan y desestabilizan. Una posibilidad son los enemas de limpieza. Una ducha, después de un día agotador, es un método efectivo para relajarse y remover bloqueos. Los baños de inmersión posibilitan la circulación de energías curativas, y revitalizan magnéticamente el aura. Y el hábito de tomar muchos vasos de agua, entre las comidas, es un ritual efectivo de purificación. Pero para lograr los máximos resultados con las terapias de agua debemos concentrarnos en los aspectos más sutiles de este elemento. Por medio de la intención enfocada, podemos programarla y convertirla en instrumento invaluable de limpieza, sanación y renovación. Para consagrar y energizar el agua hacemos lo siguiente: con la palma de la mano derecha sobre el vaso de agua dices: “ahora tomo esta agua de vida, Yo soy declarándola agua de Luz. A medida que la bebo la convierto en una con mi cuerpo, y le permito a este cuerpo convertirse en Luz. Así sea”. Carlos.

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