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Principio de Sincronicidad

Principio de Sincronicidad

Principio de Sincronicidad

 Compilado por Elías Benzadon

El universo es más milagroso de lo que suponías. Todo está planeado tan exquisitamente que en cualquier momento dado todos recibimos de los demás actores de nuestra vida las enseñanzas que necesitamos. Los maestros espirituales enseñaban que todo es uno; que el progreso tuyo es el progreso mío, que tu aflicción es mi aflicción. También decían que todo estaba relacionado, a determinado nivel.  El concepto no es fácil de entender, pero explica por qué, cuando nosotros cambiamos, todo cambia a nuestro alrededor.

El cambio mental consiste en pasar de ver un mundo hecho de cosas a ver un mundo de posibilidades, abierto y fundamentalmente hecho de relaciones. Cuando ocurre este cambio fundamental, nuestro sentido de la identidad también cambia y empezamos a aceptarnos mutuamente como seres humanos legítimos.

Después, cuando aceptamos este cambio fundamental, empezamos a vernos como parte del despliegue; también vemos que es prácticamente imposible que nuestras vidas carezcan de significado.

Operando en ese estado mental y de ser distintos, llegamos a una sensación muy diferente de lo que implica estar comprometido. Cuando empieza a operar este nuevo tipo de compromiso, hay un flujo a nuestro alrededor. Las cosas parecen ocurrir sin más. Cuando estamos en un estado de compromiso y rendición, empezamos a experimentar lo que a veces se ha dado en llamar «sincronicidad».

La sincronicidad es un principio de conexión no causal, una coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicado algo más que la posibilidad aleatoria. Es la ocurrencia simultánea de unos eventos que corresponden a un mismo sentido, sin que haya entre ellos relación de causa y efecto.

Los acontecimientos sincronizados son una señal de que nos hallamos recorriendo el sendero adecuado, y también nos dicen cuándo no es así; al nivel más profundo, nos demuestran que no somos meros observadores, sino participantes de una red cósmica interconectada.

A veces, yendo de compras, te encuentras por casualidad con alguien con quien necesitabas hablar pero a quien no había manera de encontrar. Ambas partes han sido llevadas a esa tienda de manera «coincidente» al mismo tiempo, y todo ocurre de un modo que está más allá de la mente racional.  Puedes tomártelo como una simple coincidencia o puedes reconocer de lo que se trata: de la misteriosa interacción de nuestro poderoso inconsciente en el mundo físico, sobre todo si más tarde recibe otras señales que le indican que hace lo correcto.

La sincronicidad es un resultado. Es importante comprender las causas subyacentes de la sincronicidad porque, si no lo hacemos, podríamos intentar producirla de la misma manera que intentamos controlar el resto de nuestra vida. La gente tiende a elevar la sincronicidad a la categoría de una experiencia mágica.

Este fenómeno es algo muy terrenal como el agua que fluye ladera abajo debido a la atracción de la gravedad, aunque nadie sabe exactamente cómo funciona la gravedad, podemos observar sus resultados. En el delicioso fluir de esos momentos parece que nos ayudaran unas manos ocultas, el que crea las condiciones para los «milagros predecibles».

Si admitimos la idea de la sincronicidad, entonces nuestra vida tiene sentido, todo acontecimiento de ella y toda persona que intervenga obedecen a un sentido y no nos sentimos como víctimas.

Mientras nos diferenciemos de los demás es fácil echarles la culpa de lo que nos pasa; si admitimos que estamos conectados, tendremos que asumir más responsabilidades, incluso de cara a los demás.

Las personas felices y eficaces abrazan este concepto de «unidad». Para ellas todo lo que ocurre contribuye al sentido de su vida. Confían en que las circunstancias se sincronizaran a su favor. Los individuos eficaces no participan de la opinión de que la vida es una lotería.

Todos nosotros, seamos guerreros o no, tenemos un centímetro cubico de suerte que surge frente a nuestros ojos de vez en cuando. La diferencia entre el hombre común y el guerrero es que el guerrero es consciente de esto, y una de sus tareas es estar alerta, esperando deliberadamente, de manera que cuando surge este centímetro cubico tenga la velocidad necesaria, la valentía, de atraparlo.

Carlos Castaneda -

 

claves

claves

Todas las riquezas, de cualquier naturaleza, empiezan como un estado de la mente. El Napoleón Hill, del libro “La Clave maestra a las Riquezas”

La clave no es la mera persecución de la riqueza, más bien cambiar tus creencias y actitudes sobre ella. Anthony Robbins, de libro Despierte el Gigante Dentro de

Eres la fruta de los pensamientos que has plantado y nutrido. Si quieres una mejor cosecha, debe plantar mejores pensamientos. Mark Víctor Hansen y Robert G. Allen, El Millonario del Minuto,

La manera como cada uno de nosotros piensa y siente sobre el dinero es el factor clave determinante de cuánto tenemos finalmente. Suze Orman, El coraje para ser Rico

Cambia algunas ideas y ganaras poder sobre el dinero, en lugar de permitir que el dinero tenga poder sobre ti. Robert Kiyosaki, Niño rico - Niño Inteligente

Las personas serán exitosas al minuto que decidan serlo. Harvey Mackay, Pushing the Envelope

Ambicionar riqueza y siempre esperar ser pobre, estar dudando de su habilidad de conseguir lo que usted anhela, es como intentar alcanzar el este viajando hacia el oeste.  Og Mandino, El secreto más grande del Mundo

Porque son consistentes, a menudo inconscientes, (los hábitos) constante, diariamente expresan nuestro carácter y producen nuestra efectividad o ineficacia.  Stephen Covey, Los 7 Hábitos de Personas altamente efectivas,

Lo qué usted irradia externamente con sus pensamientos, sentimientos, cuadros mentales y palabras, es lo atrae a su vida y a sus asuntos diarios. Catherine Ponder, Las Leyes Dinámicas de la Prosperidad,

Cuando nuestras auto-instrucciones son negativas, nuestros logros serán negativos. Por otro lado, cuando nuestras auto-instrucciones son positivas, nosotros lograremos mucho. Tom Hopkins, La Guía Oficial del Éxito,

La clave para dirigir su vida es la habilidad de saber cómo dirigir y manejar sus estados emocionales. Anthony Robbins, Poder Ilimitado.

La única diferencia entre aquéllos que han fracasado y aquéllos que han tenido éxito está en sus hábitos. Og Mandino, El Vendedor  más grande del Mundo,

 El éxito... es una cuestión de actitud mental. Clement Stone, El Sistema de Éxito Que Nunca Falla,

El dinero viene de tus ideas porque el dinero es simplemente una idea. Robert Kiyosaki,  Niño rico-Niño Inteligente

 

Cambiar es necesario...pero hoy

Cambiar es necesario...pero hoy

 Una proporción significativa de la población del planeta no tardará en reconocer, si es que no lo ha hecho ya, que la humanidad está ante una encrucijada desgarradora: evolucionar o morir. Un porcentaje todavía relativamente pequeño pero cada vez más grande de personas ya está experimentando en su interior el colapso de los viejos patrones egotistas de la mente y el despertar de una nueva dimensión de la conciencia.

Lo que comienza a aflorar no es un nuevo sistema de creencias ni una religión, ideología espiritual o mitología.
Estamos llegando al final no solamente de las mitologías sino también de las ideologías y de los credos.
El cambio viene de un nivel más profundo que el de la mente, más profundo que el de los pensamientos.
En efecto, en el corazón mismo de la nueva conciencia está la trascendencia del pensamiento, la habilidad recién descubierta de elevarse por encima de los pensamientos, de reconocer al interior del ser una dimensión infinitamente más vasta que el pensamiento.
Por consiguiente, ya no derivamos nuestra identidad, nuestro sentido de lo que somos de ese torrente incesante de pensamientos que confundimos con nuestro verdadero ser de acuerdo con la vieja conciencia.
Es inmensa la sensación de liberación al saber que no somos esa "voz que llevamos en la cabeza". ¿Quién soy entonces? Aquel que observa esa realidad.
La conciencia que precede al pensamiento, el espacio en el cual sucede el pensamiento, o la emoción o la percepción.

El ego no es más que eso: la identificación con la forma, es decir, con las formas de pensamiento principalmente.
Si es que hay algo de realidad en el concepto del mal (realidad que es relativa y no absoluta), su definición sería la misma: identificación total con la forma: las formas físicas, las formas de pensamiento, las formas emocionales.
El resultado es un desconocimiento total de nuestra conexión con el todo, de nuestra unicidad intrínseca con "todo lo demás" y también con la Fuente.
Este estado de olvido es el pecado original, el sufrimiento, el engaño.
¿Qué clase de mundo creamos cuando esta falsa idea de separación total es la base que gobierna todo lo que pensamos, decimos y hacemos?
Para hallar la respuesta basta con observar la forma como los seres humanos se relacionan entre sí, leen un libro de historia o ven las noticias de la noche.

 Si no cambian las estructuras de la mente humana, terminaremos siempre por crear una y otra vez el mismo mundo con sus mismos males y la misma disfunción.
 
 
Eckhart Tolle - Una nueva tierra

Nuestro Miedo más Profundo

Nuestro Miedo más Profundo

Nuestro Miedo más Profundo

        Nuestro miedo más profundo no es que nosotros somos inadecuados.
        Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos más allá de la medida.
        Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, que a la mayoría asusta.
        Nos preguntamos, quién soy para ser inteligente, vistoso,
        talentoso y fabuloso?
        ¿Realmente quiénes somos para no serlo?
        Usted es un niño de Dios.
        jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
        No hay nada iluminado en encogerse para que otras personas
        no se sientan inseguras alrededor de ti.
        Fuimos creados para brillar como hacen los niños.
        Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro de nosotros.
        No sólo en algunos de nosotros; en todos.
        Y cuando permitimos a nuestro propio brillo encenderse,
        damos a otras personas inconscientemente el permiso para hacer lo mismo.
        En la medida que nos liberamos de nuestros propios miedos,
        nuestra presencia libera a otros automáticamente.

        - Marianne Williamson

¡Adelante!

¡Adelante!

¡Adelante!


Autor:

Fuente: www.mensajespanyvida.org 


Un hombre llevó una vez a su hija de tres años de edad a un parque de diversiones. Era su primera visita a un lugar así, y ella estaba asombrada de lo que veía y escuchaba, pero más que nada estaba emocionada por las vueltas y zumbidos de los aparatos. Rogó a su papá que la dejara montar en un aparato en particular, aunque era considerado el que más "miedo" infundía a los niños de su edad.


Mientras ella a toda prisa doblaba la esquina en su pequeño carrito, de momento arrugó su rostro y se soltó de las manos dando un grito aterrador. Su padre, quien montaba el carro con ella, luchó para llamar su atención. Con una gran sonrisa, él le gritó por encima del ruido del aparato, "¡Esto es divertido!" Cuando la pequeña vio que él no tenía miedo, comenzó a reírse. La nueva experiencia que al principio era aterradora de momento se volvió agradable. ¡De hecho, ella insistió en montar el mismo aparato tres veces más!


¡Qué consuelo es saber que nuestro Padre celestial no solo nos acompaña en las nuevas vueltas de la vida, sino que el futuro nunca le infunde temor!


Él tiene buenas cosas planeada para nosotros. Cuando miramos al futuro desde nuestra perspectiva, puede que nos asustemos. Pero al hacerlo desde la perspectiva de Dios, es mucho más probable que gritemos: "¡Adelante! ¿No crees que esto será divertido?"


Isaías 43, 18-19

No recordéis las cosas anteriores, ni consideréis las cosas del pasado. He aquí, hago algo nuevo.

UNA HISTORIA DE NAVIDAD

UNA HISTORIA DE NAVIDAD

 

 De prisa, entré en la tienda por departamentos  a  comprar unos regalos  de Navidad a última hora. Miré a mí alrededor toda  la gente que allí  había y me molesté un poco. "Estaré aquí una eternidad; con tanto que tengo que hacer" pensé.   

 La Navidad se había convertido ya casi en una  molestia. Estaba deseando dormirme por todo el tiempo que durara la Navidad.

Pero me apresuré lo más que pude por entre la gente en la tienda.  Entré en el departamento de juguetes. Otra vez más, me encontré murmurando para mí misma, sobre los precios de aquellos juguetes. Me pregunté si mis nietos jugarían realmente con ellos. De pronto, me encontré en la sección de muñecas. En una esquina, me encontré un niñito, como de 5 años, sosteniendo una preciosa muñeca.  Estaba tocándole el cabello y la sostenía muy tiernamente. No me pude aguantar; me quede mirándolo fijamente y preguntándome para quién  sería la muñeca que sostenía, cuando de pronto se le acercó una mujer, a la cual él llamó tía.

El niño le preguntó:

"¿Estás segura que no tengo dinero suficiente?" Y la mujer le contestó,  con un tono impaciente: "Tú sabes que no tienes suficiente dinero para comprarla."  La mujer le dijo al niño que se quedara allí  donde estaba mientras ella buscaba otras cosas que le faltaban. El niño continuó sosteniendo la muñeca.

Después de un ratito, me le acerqué y le pregunte al niño para quién era la muñeca. Él me contestó: "Esta muñeca es la que mi hermanita deseaba con tanto anhelo para Navidad. Ella estaba segura que Santa Claus se la iba a traer." Yo le dije que lo más seguro era que Santa Claus se la traería. Pero él me contesto: "No, Santa no puede ir a donde mi hermanita está. Yo le tengo que dar la muñeca a mi mamá para que ella se la lleve a mi hermanita." Yo le pregunté dónde estaba su hermana. El niño, con una cara muy triste me contestó: "Ella se fue con Jesús.

Mi papá  dice que mamá se va a ir con ella también." Mi corazón casi deja de latir. Volví a  mirar al niño una y otra vez. El continuó: "Le dije a Papá que le dijera a Mamá que no se fuera todavía. Le dije que le dijera a ella que esperara un poco hasta que yo regresara de la tienda."   El niño me preguntó si quería ver su foto y le dije que me encantaría. Entonces, sacó unas fotografías que tenía en su bolsillo y que había tomado al frente de la tienda y me dijo: “Le dije a Papá que le llevara estas fotos a mi Mamá para que ella nunca se olvide de mí. Quiero mucho a mi Mamá y no quisiera que ella se fuera. Pero Papá dice que ella se tiene que ir con mi hermanita."

Me di cuenta que el niño había bajado la cabeza y se había quedado muy callado. Mientras él no miraba, metí la  mano en mi cartera y saqué unos billetes. Le dije al niño que contáramos  el dinero otra vez. El niño se entusiasmó mucho y comentó: “Yo sé que es suficiente." Y comenzó a contar el dinero otra vez. El dinero ahora era suficiente para pagar la muñeca. El niño, en una voz muy suave,  comentó: "Gracias Jesús por darme suficiente dinero". El niño entonces comentó: "Yo le acabo de pedir a Jesús que me diera suficiente dinero para comprar esta muñeca, para que así mi Mamá se la pueda llevar a mi hermanita. Y El oyó mi oración Yo le quería pedir dinero suficiente para comprarle a mi Mamá una rosa blanca también, pero no lo hice. Pero El me acaba de dar  suficiente  para comprar la muñeca y la rosa para mi Mamá. A ella le gustan mucho las rosas. ¡Le gustan mucho las rosas blancas!".   

En unos minutos la tía regresó y yo, desapercibidamente, me fui. Mientras terminaba mis compras, con un espíritu muy diferente al que tenía al comenzar las compras, no podía dejar de pensar en el niño. Seguí pensando en una historia que había leído en el  periódico unos días antes, acerca de un accidente causado por un conductor ebrio, el cual había causado un accidente donde había perecido una niñita y su mamá estaba en estado de gravedad  La familia estaba deliberando en si mantener o no a la mujer con vida artificial  y máquinas.

Me di cuenta de inmediato que este niño pertenecía a esa familia. Dos días más tarde leí en el periódico que la mujer del accidente había sido removida de la maquinaria que la mantenía viva y había muerto. No me podía quitar de la mente al niño. Más tarde ese día, fui y compré un ramo de rosas blancas y las llevé a la funeraria donde estaba el cuerpo de la mujer. Y allí estaba, la mujer del periódico, con una rosa blanca en su mano, una hermosa muñeca, y la foto del niño en la tienda. Me fui llorando... mi vida había cambiado para siempre.

El amor de aquel niño por su madre y su hermanita era  enorme. En  un  segundo, un conductor ebrio le había destrozado la vida en pedazos a aquel niñito. Ahora tú tienes la opción; tú puedes: 1) Cambiar de actitud y ser más sensible ante la necesidad de los demás, pudiendo convertirte en instrumento de Dios para ayudar a otros ó 2) Actuar como si no te hubiera tocado el corazón.  

 

Sólo podemos cambiar el mundo desde la realidad

Sólo podemos cambiar el mundo desde la realidad

Los fagocitadores de identidades
Domingo, noviembre 22, 2009, Reflexiones
Escrito por Ricardo Ros

Vivimos en un mundo diverso y cambiante. A nuestro alrededor hay todo tipo de personas. Cada persona es diferente y se adapta al mundo de una forma particular. La mayor parte de las personas se adaptan a los cambios correctamente, mientras que unas pocas no consiguen adaptarse y, como consecuencia, tienen con los demás y con ellos mismos una relación insana. En nuestra vida estamos rodeados de personas sanas psicológicamente y personas insanas psicológicamente.

Generalmente las personas que se adaptan a los cambios son personas que utilizan su inteligencia para crecer, mientras que las personas que no consiguen adaptarse no utilizan su inteligencia, por muy inteligentes que sean, para avanzar, sino para quedarse bloqueados.

Mira en tu entorno y observa cómo son las personas que te rodean. Seguramente con la mayoría te sientes bien y con unas pocas te sientes mal. Las personas con las que te sientes mal son personas con problemas. Todos tenemos problemas, pero las personas que no saben adaptarse, además de tener problemas tratan de contagiar sus problemas a los demás, mientras que las personas bien adaptadas asumen sus problemas y tratan de resolverlos sin implicar a nadie más. La diferencia es clara. Las personas con problemas tratan de fagocitarte, son como aliens que procuran dejarte sin identidad.

Rodéate de personas inteligentes, divertidas, sin dificultades. Huye de los problemas que no te corresponden.
Sólo podemos cambiar el mundo desde la realidad.

El mundo es como es, no como nos gustaría que fuera. Por eso, concéntrate en los hechos. Los hechos no mienten. Cuanto más cerca estés de los hechos y más alejado de las fantasías, más cerca estarás de la realidad. El contacto con la realidad nos hace adaptarnos a los cambios. Para poder adaptarnos a los cambios debemos mantener alejados a quienes tratan de meternos en su mundo insano y fantasioso.

Isabel, en los comentarios de la última reflexión, dice: “Vaya, por lo que entiendo quiere decir que si tenemos a un amigo que tiene problemas poco menos está diciendo que lo dejemos hundirse en la mierda en vez de ayudarle” Sonia añade: “Yo estoy de acuerdo con Isabel. Si un amigo tiene problemas, es injusto dejar de verle y no ayudarle”

Rosario me defiende: "siento que Ricardo no se refiere a ese tipo de problemáica de los demás, sino específicamente al tipo de personas que son quejumbrosos permanentes por lo que "la vida" les deparó a causa de sus padres, familias, circunstancias, etc.... y se enganchan de una manera que no son, o no se sienten capaces de SOLTAR.y van por la vida jodiendo las vidas ajenas y las propias por sus desgracias."

Paloma me ha llamado por teléfono en relación también con la última reflexión de la semana pasada. Paloma (nombre ficticio) lleva muchos años trabajando como coach. Me cuenta que ya no puede más, que en su trabajo ha sabido diferenciar sus sentimientos de los de los demás, pero que en su vida personal lo ha mezclado todo y lo ha perdido todo. Me dice que tiene un cuñado que ha destrozado a su hermana y a sus sobrinos con sus problemas y que al final ha acabado también con ella cuando ha tratado de ayudarles. “No sólo me encuentro sin autoestima, me dice, sino que también me he quedado sin dinero, incluso tengo deudas. Mi cuñado ha destrozado todo lo que tenía alrededor y, finalmente, se ha suicidado, dejándonos a todos hundidos”

Me dice que se ha sentido completamente reflejada en la reflexión. Dice Paloma: “Es cierto que existen vampiros que te chupan la identidad. Si te dejas atrapar te hacen dudar de ti misma y de tus valores. Yo me siento ahora una pendeja (persona sin valor). Traté de ayudarles y me sentí atrapada en su propia vomitona, no supe crear una distancia psicológica con sus problemas”

Es muy importante diferenciar entre las personas y sus conductas. Paloma ha confundido ayudar a su hermana y su cuñado, con hacerse responsable de sus problemas. Yo puedo querer mucho a un amigo, pero no necesariamente tengo que estar de acuerdo con sus conductas. Es más, debo distanciarme de sus conductas destructivas si quiero sobrevivir. Si permites a alguien que te obligue a secundar sus conductas destructivas, habrá ganado, pero serás tú quien sufra y quien se hunda. Cada persona es responsable de sus conductas y no por querer mucho a una persona tenemos que aceptar esas conductas destructivas, ni podemos asumir la responsabilidad de sus conductas.

Sandra me cuenta que cada vez que se encuentra con su prima se deprime y se culpabiliza. Me dice: “Estuvo metida en las drogas en su juventud, conseguimos ayudarle a superarlas, pero siempre tiene algún problema, siempre se mete en los peores problemas que puedas imaginar. Nunca ha querido trabajar, porque dice que tenemos que mantenerla nosotros”. Me dice Sandra que ha tratado por todos los medios de ayudarle, escuchándole, dándole consejos, pagándole un profesional, pero ella sigue y sigue haciendo lo mismo. “La quiero mucho porque nos hemos criado como hermanas, me dice, pero ella no quiere cambiar, ella sigue siempre con sus problemas y lo único que consigue es hundirnos a toda la familia. Porque encima nos culpabiliza de sus decisiones equivocadas”

Te quiero mucho, pero no voy a dejar que sigas haciendo eso, porque si sigues haciéndolo no tendré más remedio que alejarme de ti

Un amigo me contaba hace unos meses que un día quedó a cenar con un amigo alcohólico. En la cena este amigo bebió mucho. Después de cenar fueron a varios bares y siguió bebiendo. Pero el amigo le dijo que por qué no iban a una discoteca que estaba a quince kilómetros. Mi amigo le dijo que no podía conducir en esas condiciones, pero su amigo insistió y se montó en el coche para irse. Mi amigo pensó que no podía dejarlo sólo, o sea que se subió también al coche. Llegaron a la discoteca haciendo eses, el amigo siguió bebiendo y le propuso ir a un club de carretera a cincuenta kilómetros. Mi amigo trató de disuadirlo, nunca había ido a uno de esos clubs, es más le repugnaba la idea, y además su amigo estaba completamente borracho. Pero se volvió a montar en el coche. Todo esto me lo contaba desde la cama en el Hospital, con siete fracturas, tras salirse de la carretera. Su amigo sólo tuvo unas pequeñas heridas. “¿Qué podía hacer?, me dijo, no podía dejarlo solo”

¿Qué opinas? ¿Debería haberlo dejado sólo o hizo bien acompañándolo?

¿Lo qué tenemos en la cabeza afecta?

¿Lo qué tenemos en la cabeza afecta?

Una bala en la cabeza.

Autor: Hermano Pablo.
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Llevaba diez años de sufrir dolores de cabeza. Primero pensó que era exceso de trabajo. Después le dijeron que podría ser migraña. Un médico le diagnosticó sinusitis. Pero Bruce Levón no hallaba alivio de ninguna manera, y por fin le sacaron una radiografía. El resultado fue interesante. Bruce tenía una bala incrustada en la base del cráneo.

Diez años atrás, en un baile, alguien había disparado al azar. Bruce recibió el plomo en la cabeza, aunque sólo sintió un rasguño. Más temprano, camino al baile, Bruce había tenido un accidente de automóvil, y él siempre pensó que el rasguño había sido el resultado de algún vidrio del parabrisas.

No es nada común vivir diez años con una bala en la cabeza, aunque es cierto que casos como éste se encuentran en los archivos médicos. El cuerpo es un mecanismo maravilloso que se adapta a muchas interferencias, pero vivir diez años con una bala en la cabeza es extraordinario.

Sin embargo, hay miles de personas que sí llevan algo en la cabeza y en el corazón que daña y hiere y agravia y deteriora. Son las ofensas no perdonadas. Nada produce más daño en el corazón que cargar una injuria, un daño, una ofensa no perdonada.

La reacción normal es defendernos diciendo: «Fue él quien me hizo el mal. Que venga él a mí y me pida perdón.»

Jesucristo, en su Sermón del Monte, dijo algo muy interesante: «Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda» (Mateo 5, 23-24).

Tomemos nota de la importantísima frase: «y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti.» Esto quiere decir que es el ofendido quien debe buscar la paz con el que lo ofendió. De no ser así, si no nos busca el que nos ofendió, nunca estaremos en paz. Y es que importa mucho que no carguemos toda la vida un resentimiento no perdonado. Porque nada produce más daño personal que cargar en la mente y en el corazón una ofensa no perdonada.

Nosotros somos los únicos que podemos extraer la bala que tenemos en el corazón. Busquemos al que nos ofendió y reconciliémonos con él. Si no lo hacemos, llevaremos esa carga hasta la muerte. Jesucristo nos dará la gracia para hacerlo. Nuestra tranquilidad depende de eso. No perdamos más tiempo. Busquemos la ayuda de Dios.